Corridos tumbados tienen más de 100 años de historia, afirma experto de la UG

Aunque los corridos tumbados suelen generar polémica por sus letras y su relación con la violencia, este género forma parte de una tradición musical que supera los 100 años de historia en México, explicó el historiador y especialista en música popular Luis Omar Montoya Arias.

En entrevista para la Universidad de Guanajuato, el investigador señaló que el corrido mexicano no nació como un fenómeno reciente ni ligado únicamente al narcotráfico, sino como una expresión cultural del siglo XIX que tenía la función de informar, narrar hechos sociales y politizar a la población.

Montoya Arias destacó que originalmente este género era conocido como “romance” por su estructura literaria y fue clave durante la Revolución Mexicana, donde consolidó su papel como una herramienta para contar acontecimientos y retratar personajes históricos.

Después de ese periodo, el corrido también se vinculó con discursos políticos oficiales y más tarde resurgió durante la Guerra Cristera con un fuerte componente religioso, aunque muchas de esas manifestaciones fueron excluidas de la historia oficial.

El especialista explicó que a partir de la década de 1960, con el crecimiento de la radio, los discos y la expansión tecnológica, el corrido tuvo una nueva transformación que dio paso a agrupaciones como Los Tigres del Norte, quienes marcaron durante décadas la evolución del género.

Señaló que esta agrupación llevó el corrido a una nueva etapa al incorporar temas sobre migración, política y narcotráfico, lo que generó controversia y censura desde finales de los años 80, especialmente con canciones como “Jefe de jefes”.

Más adelante, en 2018, apareció el llamado corrido tumbado con grupos como Fuerza Regida, mientras que en 2019 el término se consolidó con el álbum Corridos Tumbados de Natanael Cano, convirtiéndose en una nueva etiqueta comercial dentro de la industria musical.

El investigador subrayó que, aunque las letras pueden resultar cuestionables para algunos sectores, los músicos de este género poseen un alto nivel técnico y han impulsado innovaciones importantes en instrumentos, armonías y ensambles musicales.

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También consideró que reducir este fenómeno únicamente a una apología de la violencia es una visión limitada, ya que estos corridos reflejan problemáticas sociales, tensiones familiares, realidades económicas y otros elementos culturales que forman parte del contexto actual.

Luis Omar Montoya afirmó que muchas veces existe un juicio equivocado sobre estas expresiones por falta de formación musical y desconocimiento de los elementos simbólicos, narrativos y sociales que integran este tipo de música.

Finalmente, sostuvo que las prohibiciones o intentos de censura no resuelven el problema de fondo, ya que se trata de fenómenos sociales complejos que deben analizarse desde una perspectiva histórica, cultural y académica más amplia.

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