
El miedo de la comunidad mexicana en Estados Unidos ante una posible detención migratoria o deportación dejó de ser una preocupación temporal y se convirtió en una realidad permanente, advirtieron cuatro cónsules generales de México durante un foro virtual organizado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.
Los diplomáticos señalaron que la red consular mexicana enfrenta una presión sin precedentes debido al aumento de operativos migratorios, detenciones basadas en perfilamiento racial y el temor generalizado que paraliza a miles de familias mexicanas.

El cónsul general en Atlanta, Rafael Laveaga, aseguró que el miedo pasó de ser coyuntural a estructural, ya que muchas personas han dejado de acudir a hospitales, abrir cuentas bancarias o realizar trámites básicos por temor a ser reportadas ante autoridades migratorias.
Explicó que incluso necesidades esenciales, como recibir atención médica o realizar una cirugía, son postergadas por el temor a una posible deportación, lo que agrava la situación social y humanitaria de la comunidad migrante.
Por su parte, la cónsul en Chicago, Reyna Torres, advirtió que uno de los aspectos más preocupantes de los operativos impulsados por el gobierno de Donald Trump ha sido la facilidad con la que se aplican estrategias de perfilamiento racial para realizar arrestos.
Señaló que muchas detenciones no parten de órdenes judiciales ni de antecedentes comprobados, sino de factores como la apariencia física, el lugar donde se encuentra una persona o el tipo de trabajo que desempeña, lo que vuelve vulnerable incluso a ciudadanos y residentes legales.
Torres explicó que en familias donde conviven ciudadanos estadounidenses, residentes e indocumentados, el miedo afecta a todos por igual, generando consecuencias severas en la salud mental, el acceso a derechos y la estabilidad económica.
Además, destacó que sectores como la construcción y la hospitalidad han resentido directamente este clima de temor, ya que muchos trabajadores prefieren no salir o abandonar empleos por miedo a ser detenidos.
El cónsul en Los Ángeles, Carlos González Gutiérrez, informó que al menos 15 mexicanos han fallecido en centros de detención migratoria bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, por lo que el gobierno mexicano contrató abogados para apoyar a las familias afectadas.
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También detalló que se han promovido autopsias forenses independientes para revisar las causas de muerte, al considerar que algunos casos presentan circunstancias preocupantes y difíciles de justificar.
En San Diego, la cónsul Alicia Kerber explicó que su consulado realiza entre 80 y 90 entrevistas diarias en centros de detención para detectar enfermedades preexistentes y situaciones de vulnerabilidad que puedan poner en riesgo la vida de los connacionales.
Finalmente, los cónsules coincidieron en que es urgente fortalecer la red consular mexicana con más personal especializado y mejores condiciones laborales, ya que la atención migratoria se ha convertido en una tarea de largo plazo que exige mayor capacidad de respuesta para proteger a los mexicanos en Estados Unidos.



