
De acuerdo con un reportaje de The New York Times, algunos políticos de Morena han buscado acercarse a autoridades estadounidenses para ofrecerse como informantes y colaborar en investigaciones sobre presuntos vínculos de funcionarios mexicanos con el narcotráfico.
El diario estadounidense señala que estos acercamientos se producen en medio de las investigaciones que realiza Washington contra diversos actores políticos mexicanos y ante el temor de algunos funcionarios de convertirse en objetivos de las indagatorias.
Según el reporte, firmado por los periodistas Steve Fisher, Jack Nicas y Alan Feuer, al menos ocho personas relacionadas con las conversaciones confirmaron que varios integrantes de Morena han intentado establecer contacto con autoridades de Estados Unidos.
La publicación indica que los morenistas informantes de Estados Unidos buscan adelantarse a posibles investigaciones y, al mismo tiempo, obtener beneficios derivados de su cooperación con las autoridades.
La DEA habría impulsado los acercamientos
Tres personas cercanas al caso señalaron al periódico que este interés por colaborar surgió después de que la Drug Enforcement Administration, conocida como DEA, contactara de manera privada a funcionarios mexicanos para persuadirlos de testificar.
La investigación sostiene que Washington ha incrementado sus esfuerzos para obtener información sobre presuntos vínculos entre actores políticos y organizaciones criminales.
De acuerdo con The New York Times, si las autoridades estadounidenses logran consolidar una red de morenistas informantes de Estados Unidos, podría generarse una cadena de testimonios y nuevas acusaciones judiciales.
El diario advierte que este escenario podría tener importantes consecuencias políticas para el partido gobernante.
Investigaciones alcanzan a figuras de Morena
La publicación señala que las investigaciones estadounidenses incluyen señalamientos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y su exsecretario de Seguridad, Enrique Inzunza, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Asimismo, el reportaje menciona que entre los objetivos de las indagatorias también figuran el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, y el mandatario de Tamaulipas, Américo Villarreal.
Ambos gobernadores han rechazado cualquier relación con grupos del crimen organizado.
El caso genera presión política
El administrador interino de la DEA, Derek Maltz, declaró al diario que la combinación de testimonios de funcionarios y de integrantes del narcotráfico podría fortalecer los casos judiciales.
El funcionario aseguró que existen altas probabilidades de que personas de alto nivel enfrenten acusaciones en el futuro.
La publicación también sostiene que esta situación representa un desafío para la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que algunos de los personajes bajo investigación mantienen cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Finalmente, el reportaje de The New York Times coloca nuevamente en el centro del debate la posibilidad de que integrantes del partido gobernante se conviertan en testigos cooperantes de las autoridades estadounidenses, un escenario que podría tener repercusiones políticas y judiciales en México.



