
México acumuló ciento veintitrés presidentes municipales asesinados durante los últimos cinco sexenios, una cifra que exhibe el creciente riesgo para autoridades locales actualmente.
Una revisión de cifras elaborada por Polls MX muestra una transformación profunda del fenómeno, con incrementos constantes desde principios del presente siglo nacional.
El gobierno de Vicente Fox registró únicamente cuatro homicidios contra alcaldes, situación muy distinta respecto del escenario observado durante administraciones federales posteriores completamente.

Jorge Vergara Tapia, presidente municipal poblano de Petlalcingo, representó uno de aquellos casos, tras recibir disparos mortales durante octubre del año dos mil tres.
Las investigaciones atribuyeron aquel homicidio a conflictos personales, sin identificar vínculos directos con organizaciones criminales que posteriormente dominaron numerosos territorios nacionales completamente enteros.
Felipe Calderón enfrentó un cambio radical, pues treinta y siete presidentes municipales perdieron la vida, reflejando una expansión violenta sobre gobiernos locales mexicanos.
Edelmiro Cavazos Leal, alcalde de Santiago, Nuevo León, simbolizó aquella etapa tras un secuestro armado que concluyó con su asesinato durante agosto dos mil diez.
Enrique Peña Nieto concentró cuarenta y dos homicidios contra alcaldes, la cifra más alta registrada durante los últimos cinco gobiernos federales mexicanos hasta ahora.
Gisela Mota Ocampo perdió la vida horas después de asumir la presidencia municipal de Temixco, hecho que conmocionó ampliamente al país completo entonces.
Andrés Manuel López Obrador registró veintiséis asesinatos de alcaldes, reducción estadística insuficiente porque varias regiones conservaron elevados niveles de violencia criminal organizada persistente.
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César Arturo Valencia Caballero, alcalde de Aguililla, murió durante marzo de dos mil veintidós, episodio que reavivó preocupaciones nacionales sobre Tierra Caliente nuevamente.
La administración encabezada por Claudia Sheinbaum suma hasta ahora catorce homicidios contra presidentes municipales, situación que mantiene alertas entre autoridades nacionales y estatales.
El asesinato de Carlos Manzo Rodríguez, alcalde independiente de Uruapan, provocó fuerte impacto político por su protagonismo público alrededor de estrategias locales de seguridad.
Las cifras reflejan un desafío persistente para instituciones mexicanas, donde violencia criminal, disputas políticas y fragilidad gubernamental colocan autoridades municipales bajo amenaza constante actualmente.



