
El costo de la diabetes e hipertensión genera un impacto financiero de entre 6 mil y 10 mil pesos mensuales para los pacientes en México.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición reveló que más de 14 millones de adultos padecen diabetes en el país. Asimismo, las autoridades sanitarias reportaron que hasta 24 millones de personas enfrentan problemas de hipertensión arterial.
Por su parte, los especialistas advirtieron que un porcentaje elevado de los enfermos desconoce su condición por falta de diagnósticos oportunos.
Inician el tratamiento médico la mayoría de las personas únicamente cuando se presentan síntomas severos o complicaciones avanzadas.
De igual forma, el retraso en la detección provoca un daño orgánico progresivo que incrementa la severidad de los padecimientos. Por este motivo, el cuidado integral de estas condiciones metabólicas requiere visitas periódicas con endocrinólogos, internistas y cardiólogos.
Igualmente, las prescripciones médicas combinan fármacos del cuadro básico con terapias avanzadas para lograr la estabilización del paciente.
Además, supera el gasto privado en salud las capacidades financieras de quienes perciben ingresos promedio en el territorio nacional, pues el constante desabasto institucional obliga a las familias a desembolsar recursos propios en consultas particulares y laboratorios.
Por esta razón, el acceso a terapias innovadoras o medicamentos de patente resulta inalcanzable para la mayoría de los sectores vulnerables. Del mismo modo, la falta de presupuesto condiciona a los enfermos a recurrir a esquemas farmacológicos antiguos que restringen la eficacia terapéutica.
Representa la falta de prevención un riesgo de quiebra financiera para los hogares que enfrentan diagnósticos tardíos en el país. Por este motivo, la comunidad médica insiste en impulsar revisiones de rutina para reducir los costos catastróficos asociados a estas patologías.
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Además, los gastos por hospitalización u órganos dañados aumentan de forma exponencial cuando no existe un control diario riguroso. Igualmente, las organizaciones de salud señalan que el monitoreo continuo evita complicaciones de mayor gravedad en el mediano plazo.
Por lo que las instituciones de salud mantendrán el llamado a la población para realizar chequeos preventivos antes de manifestar sintomatología grave.
De igual manera, los organismos especializados continuarán evaluando el comportamiento epidemiológico de las enfermedades crónicas en la población adulta.



