Cambia PAN de dirigente; llega otro a enfrentar la misma historia

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El PAN de Silao cambiará de manos el próximo lunes. Ismael Zúñiga prepara su despedida y Marco Antonio Rodríguez Vázquez recibirá la nueva estafeta.

El relevo parece sencillo sobre el papel. Pero Rodríguez, subsecretario estatal del Trabajo, encontrará un partido donde abundan las heridas y escasean los abrazos.

Su misión, según voces panistas, consiste en reconciliar a quienes terminaron enfrentados tras el programa Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad.

Melanie Murillo ganó esa carrera interna. Sin embargo, la victoria dejó adversarios inconformes, cuentas pendientes y una pregunta incómoda: ¿quién trabajará realmente por la causa?

El caso más sonado corresponde a Juan Antonio Guevara Balandrán, mejor conocido como Toño, quien, según versiones internas, prepara su despedida definitiva del PAN.

Dicen que Toño, después de su paso por el PRI y su regreso al blanquiazul, descubrió que tampoco aquí encontraba el espacio que esperaba.

Y como en política nadie abandona una mesa sin hacer ruido, su eventual salida exhibiría otra grieta justo cuando Acción Nacional necesita sumar manos. Es cuestión de tiempo.

Tampoco pintan fáciles las cosas con Anabel Pulido, José Nicolás Ávila y Manuel Solís Origel. Las versiones apuntan a que evitarían incorporarse al equipo.

Si esa negativa prospera, Melanie tendrá la designación oficial, pero no necesariamente la estructura completa. Ganar una contienda interna nunca garantiza conquistar voluntades ajenas.

Ahí aparece Rodríguez, con la nada fácil tarea de distinguir entre militantes inconformes, adversarios recuperables y compañeros que ya no regalan ni los buenos días.

Porque en Silao algunos panistas ya miran hacia Movimiento Ciudadano y Morena con entusiasmo suficiente para olvidar discursos, fotografías, promesas y hasta viejas lealtades.

Queda además otro pendiente: los procedimientos de expulsión que promovió la dirigencia saliente. Habrá que revisar los expedientes antes de repartir condenas o absoluciones.

Zúñiga y sus colaboradores levantaron por momentos el ánimo del partido. Este fin de semana cerrarán esa emocionada etapa; falta conocer cuánto entusiasmo sobrevive al cambio.

Rodríguez tendrá que mostrar oficio, paciencia y carácter. No bastan sonrisas ni reuniones protocolarias cuando cada grupo quiere imponer sus condiciones rumbo a 2027.

También necesitará saber qué tanto colaborará Melanie. La alcaldesa sorprendió cuando deseó éxito a panistas que encontraron mejores horizontes políticos fuera de Acción Nacional.

¿Fue cortesía, ironía o una despedida sin lágrimas? Nadie conoce sus intenciones, pero su respuesta dibujó una postura: quien quiera marcharse, adelante, buen viaje.

En Palacio Municipal tampoco sobran motivos para celebrar. El gabinete confía en recuperar terreno durante los próximos seis meses, aunque las preocupaciones siguen creciendo.

Los hechos violentos en pleno centro de Silao golpean la percepción ciudadana. Cada nuevo crimen recuerda que ninguna obra pública sustituye la tranquilidad perdida.

Y mientras la presidenta presume maratones de obras, su secretario de Seguridad permanece prácticamente ausente del debate público. Esa invisibilidad también tiene costo político.

Melanie necesita resultados, no silencios. Porque ningún pavimento, drenaje o inauguración compensará una estrategia de seguridad incapaz de recuperar la confianza de las familias.

Así llega Marco al PAN: fracturas internas y una alcaldesa bajo presión. Su verdadero reto será evitar otra derrota interna.