El presidente enciende nuevas alarmas. Advirtió a periodistas que le hagan preguntas incómodas —como hizo Jorge Ramos quien exhibió su manipulación de cifras de homicidios—, a quienes dijo “si se pasan, ya saben” qué les pasará, linchamiento en redes y lo que siga. Y luego que el presidente ordenara el martes de la semana pasada a sus secretarios de Educación, Hacienda y Gobernación incumplir la constitución y las leyes al mandatarlos: “dejarán sin efecto todas las medidas en las que se haya traducido la aplicación de la llamada reforma educativa…” e instruirles liberar a maestros delincuentes de la CNTE, sus viejos aliados, al constatar que amplios sectores consideraron su desprecio a la Constitución inadmisible, replicó: “si hay que optar entre la ley y la justicia, no lo piensen mucho, decidan a favor de la justicia”, reiterando conducta que ley que no le gusta, ignórese —desde que fue jefe de gobierno de la Ciudad de México desacató resoluciones del la Suprema Corte de Justicia—; en campaña anunció que promulgará una “constitución moral” que seguro incluirá su personal concepto de justicia: lo que se acomoda a sus fines políticos.

El sábado santo el presidente difundió otro ataque a quienes le exigen respete la constitución: “Callaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción. No cabe duda de que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados”.

Al presidente y aplaudidores les sobremolestan las críticas, mismas que aquel tergiversa, porque no son contra la justicia o su supuesta lucha contra la corrupción, sino contra incumplimiento de compromiso de “guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen”, único camino de las autoridades públicas y que no admite atajos aún bajo la invocación a la justicia. Si alguien albergaba dudas sobre su talante autoritario, mentiroso, manipulador, sus dichos y hechos recientes las disipan y generan escenarios de que se puede desobedecer la ley por cualquiera, lo que acarreará consecuencias económicas, sociales y políticas, dado el caos y degradación que provocan.

La CNDH llamó al presidente a rectificar, abogados en distintos puntos están presentando demandas de amparo y controversias constitucionales para impugnar esas órdenes absurdas, y en su momento, si los secretarios las acatan, violarán artículos 92 y 128 constitucionales y procederá el juicio político que prevé el 110; papel del Poder Judicial federal será determinante de realidad y calidad de nuestro Estado de Derecho, lo que confirma intentona del presidente y de legisladores de Morena de crear tercera sala de la Corte para incorporar ministros incondicionales y consolidar su propósito de reconcentrar poder para gobernar como se le pegue la gana, con improvisaciones y ocurrencias.

En Domingo de Resurrección, el Presidente, tras masacre en que murieron 13 personas el Viernes Santo en Minatitlán, reiteró demagogia: violencias y delitos son cochinero del pasado; acude a sus frases muy repetidas que exhiben un presidente que no analiza, inventa datos, miente, pide no cumplir la Constitución, y no asume su tramo de responsabilidad.

“No tiene la disposición anímica, la prudencia institucional ni la humildad intelectual para sortear con agilidad una crisis” (J. Silva-Herzog, “Mentira e ilegalidad). De la pre-ocupación pasemos a la ocupación: hablemos de retos y amenazas, fortalezcamos contrapesos, defendamos legalidad, no a la corrupción de antes ni de ahora, ni a la incapacidad de gobiernos. Alertas.

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