Después del desastre de los gobiernos de Echeverría y López Portillo -por su desorden administrativo, irracional forma de gobernar y corrupción- se reformó la Constitución y se promulgó la Ley de Planeación para implementar un sistema de planeación económica, a partir de la facultad del Estado para fijar objetivos para el desarrollo, coordinar decisiones económicas de diferentes actores -respetando su estatuto legal- y manejar las grandes variables, como ahorro, consumo, inversión, en forma congruente con lo predeterminado.

También para conciliar crecimiento, empleo, mejoras en el nivel de ingreso dentro de un ámbito de estabilidad de precios y del tipo de cambio, fijando objetivos, metas, estrategias e indicadores de desempeño que permitan dar seguimiento al logro de esos objetivos y metas.

El 30 de abril, López Obrador presentó a la Cámara de Diputados su “Plan Nacional de Desarrollo” integrado formalmente con dos expedientes: uno ideológico de 64 páginas redactado por oficina de Presidencia, sin indicadores de medición -“un manifiesto político”-, y uno técnico de 224 hojas, elaborado por el entonces secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, después de realizar foros de consulta e incluir propuestas ciudadanas, con métrica, como exige dicha ley.

Ambos documentos fueron publicados en la Gaceta Parlamentaria al darles entrada. No obstante, el presidente de la Cámara, el tramposo de Porfirio Muñoz Ledo (se hizo pasar por ciudadano guanajuatense sin serlo), solo dio trámite al primer documento (omite exigencias constitucionales en telecomunicaciones, por ejemplo), único discutido y aprobado por diputados del Presidente López, que el 12 de julio se publicó en el Diario Oficial como el “Plan”.

El miércoles pasado, ciudadanos presentaron una demanda de amparo por estas trampas porfiristas, en virtud de que “Plan” mocho no reúne exigencias legales y técnicas porque debe regir todas las acciones del gobierno federal (empezando por próximo Presupuesto 2020 a presentar el mes que viene y que debe estar orientado por una métrica inexistente); y “los mexicanos necesitamos certeza de cómo es que el gobierno se va a conducir el resto del sexenio”, de lo contrario, todo queda a los caprichos del Presidente.

“No se realizó bajo el método que exige la Ley de Planeación por tanto es nulo, y las acciones de gobierno que en él deberían sustentarse también serían nulas e impugnables en tribunales”. De reponerse el procedimiento, el segundo documento que llegó a los diputados debe ser también discutido y votado para ser el Plan Nacional de Desarrollo, por sí reunir requisitos; “lo que no se mide no se mejora”. ¡Y CONEVAL por desaparecer!

El ex secretario Urzúa dijo días después de presentar su renuncia que el “Plan” aprobado por los Diputados parece un catecismo o ideario político pero no el plan de desarrollo que necesitamos y que exigen los artículos 16 y 26 constitucionales y Ley de Planeación.

El 29 de julio, Urzúa escribió en El Universal: “El presidente informó a quien esto escribe que ese documento sería reemplazado por uno de su propia creación. Me atreví a comentar que a mi parecer su trabajo no era un plan sino un manifiesto político y que como tal podría constituir un largo prefacio del otro… Para mi sorpresa, ambos documentos fueron enviados a la Cámara de Diputados…”.

Mediante este amparo se reclaman violaciones de derechos fundamentales vinculados en forma directa con deberes del Estado de asegurar que el ejercicio del poder público se ajuste a los fines del proyecto constitucional de Nación y no a ocurrencias o decisiones arbitrarias, debiendo todos los cambios necesarios de estructuras garantizar a todas las personas que puedan disfrutar de sus derechos, incrementando el grado de tutela de los mismos e impidiendo se adopten medidas que disminuyan el nivel de protección de esos derechos.

Seguiremos el juicio. Bien por Rubén Fernández Aceves, Jorge A. Lara R y Edgardo Flores Campbell, ex colaboradores y amigos, demandantes valientes y honestos, por defender los derechos de todos, democracia de contenidos. ¡Sin plan iremos a cualquier lado!

 

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1 COMENTARIO

  1. El que añora la nefasta corrupción, impunidad, despilfarro, saqueo, fraudes democráticos, etc. De los últimos tres sexenios del cáncer PRIANISTA, es un cínico sin verguenza que recibió beneficios del mismo. El actual gobierno parte de una premisa fundamental para su actuar ” servir y no servirse de nuestro pais” el éxito para que nuestro país salga del marranero en el que lo dejaron, no depende de una sola persona ” el PEJE” es quehacer de TODOS. “La palabra mueve el ejemplo arrastra”. ¡Despierta Guanajuato!

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