sábado, junio 15, 2024

Carlos García quiere convertir los campos municipales de fútbol en un centro comercial

La ciudad de Silao se enfrenta a un dilema que trasciende lo político y económico, tocando el corazón de la comunidad: la posible venta de los terrenos del campo municipal de fútbol para convertirlos en un centro comercial.

La decisión, impulsada por el alcalde con licencia Carlos García Villaseñor, y el candidato de Morena para la reelección, no solo cuestiona la integridad del ayuntamiento, sino también el compromiso de la ciudad con sus deportistas y la comunidad en general.

El campo municipal de fútbol ha sido un espacio fundamental para la vida deportiva de Silao, albergando a más de 1,500 futbolistas que lo usan regularmente para entrenar y competir.

La posibilidad de su venta, negociada de forma discreta y aparentemente aprobada por los regidores del ayuntamiento, ha generado un legítimo clamor en la comunidad.

Los futbolistas, que ven este lugar no solo como un campo de juego, sino como un símbolo de la cultura deportiva de Silao, protestaron enérgicamente cerrando la calle principal en un intento por salvar su espacio.

El dilema revela una realidad incómoda: el peso de la economía sobre la cultura y el deporte.

La venta de los terrenos generaría, según se informa, alrededor de 40 millones de pesos para la ciudad. Si bien este ingreso podría traducirse en mejoras para la infraestructura de Silao, el costo de perder un espacio tan significativo para la comunidad es incalculable.

El campo de fútbol es un escenario para el desarrollo de los atletas locales, un lugar donde se fortalecen lazos comunitarios y un símbolo de la tradición deportiva de la ciudad.

El antecedente de la idea de vender el campo de fútbol, introducida por el entonces diputado local por el PAN, Mario López Remus, ahora director del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Silao (SAPAS), muestra la indiferencia persistente hacia la importancia de preservar espacios deportivos.

La propuesta de López Remus ha vuelto a la vida bajo la administración actual, y la forma en que se ha manejado la negociación, con artimañas y engaños hacia los futbolistas, solo añade más leña al fuego.

El papel de la administración de Morena y su aparente colusión con los empresarios interesados en expandir el centro comercial La Joya es motivo de seria preocupación.

La falta de rechazo visible por parte de los regidores del ayuntamiento sugiere una desconsideración hacia la comunidad deportiva de Silao, una postura que, si no se revierte, podría dañar la relación entre el gobierno local y sus ciudadanos.

Más allá de la política y la economía, lo que está en juego aquí es el alma misma de Silao. La ciudad necesita decidir si el desarrollo económico vale el sacrificio de sus espacios deportivos y la cultura que estos representan.

Los deportistas de Silao, a quienes se les ha negado la oportunidad de jugar en su campo durante meses, enfrentan una batalla cuesta arriba no solo para preservar un espacio físico, sino para proteger un símbolo de su identidad.

La situación exige valentía no solo de los futbolistas, sino de toda la comunidad de Silao. La posibilidad de perder un espacio de tradición y convivencia debe servir como llamado a la acción.

Silao debe reconsiderar si el precio de la expansión comercial es demasiado alto, y si el legado deportivo y la cultura comunitaria no merecen una defensa firme frente a los intereses económicos.

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