1.- Un reino para el fiscal carnal

La isla azul representa el décimo imperio más poderoso de la historia. Y dentro del mismo imperio, hay un hombre más poderoso entre la nobleza: Don Charly Samarrupa Cabeza de Toro, fiscal carnal por los siguientes 9 años.

Don Charly comenzó lavando trastes en el Palacio de Su Majestad. De ahí fue promovido como portero de la casa real, donde permaneció cinco largos años. Gracias a su actitud de servicio, el joven encontró gracia del rey y fue promovido como chofer de la pareja real.

A sus 28 años, Don Charly fue guardaespaldas de los príncipes del reino y, su secrecía, contubernio o complicidad, le favoreció en exceso, pues fue promovido como coordinador de seguridad de Palacio real.

Samarrupa conoce los secretos más escondidos de los últimos cuatro reyes de la Isla. Esa información lo ha hecho más poderoso, además de que ha logrado vencer con inteligencia a cada uno de los enemigos del monarca en turno.

El abogado, egresado de una universidad no oficial de la Isla, y se ha ganado el respeto de varios ladrones, legisladores y homicidas, quienes, paradójicamente, resultan investigados sino hay “química” o amistad con el poderoso Samarrupa Cabeza de Toro.

Hoy, este personaje también apodado como “El William Sidis”, puede convertirse en el abogado de los súbditos del rey, pese a la oposición de los rebeldes Morenistas y de la propia nobleza del terruño que no confía del todo en él.

2.- El rey que no metió la mano, sino todo.

Muchos del reino azul, decidieron apechugar la imposición del personaje, cuando el rey Dondiego, expresó desde lo más profundo de su corazón, que decidía meter las manos al fuego por el nuevo fiscal.

Y sí, metió las manos, los pies, la nariz y todo.

Pero en la historia del poderoso ex portero, ex guardia y ex lava trastes, existe una historia oscura y oculta. En su carrera existen varios casos de tortura al estilo de la inquisición, que pocos han investigado debido a la complicidad que presume con el defensor de los derechos humanos del reino.

Hay incluso una serie de manipulación de pruebas para encarcelar a personajes incómodos, críticos visibles e invisibles, así como políticos opositores que se atreven a desafiarlo. El fiscal ha logrado no sólo negociar la justicia, sino hasta el perdón que el rey, muchas veces, no otorga.

Su poder es alto, como las nubes.

Su justicia es lenta, como la tortuga.

Y su eficiencia es expedita, como los pagos a esclavos.

Su ratificación de 9 años más en el cargo de fiscal, lo convertirá en un personaje de la clase élite del reino, donde la complicidad es un estilo de vida y el dominio es una práctica común.

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