2.- El nuevo rey pierde fuerza

Al inicio del 2019, el rey de la Isla ordenó cerrar, de un día para otro, los ductos por donde circulaba el combustible. La medida paralizó la ciudad. No había transporte público y los servicios municipales dejaron de operar. La policía limitó los rondines alrededor de la isla azul e incluso la misma delincuencia dejó de tramar en sus autos y prefirieron las motocicletas con el objetivo de continuar con la matanza de todos los días.

Bastaron tres días para que todo aquello fuera un caos.

A diferencia de otras islas donde sí hubo destellos de violencia, aquí en la azul, nadie se quejó. Nadie hizo berrinche, ni nadie tomó acciones concretas para reclamar al juez y a sus consejeros por tan mal decisión.
Según difundió la policía, el bloque de los ductos se debió al alto porcentaje de robo de gasolina que se registraba en la zona y, aunque usted no lo crea, muchos suponen que esa estrategia, disminuyó la violencia. Por supuesto, no es cierto.

Los amos del robo de combustible, mejor llamados “huachicoleros”, habían calculado la estrategia fallida del rey y dispusieron de varios de miles de pesos para extraer combustible desde zonas aún no registradas.
Hay reportes de inteligencia donde la fiscalía carnal del rey, tiene todos los datos de donde todavía se extrae gasolina ilegalmente, pero eso sólo lo sabe el patriarca, el rey y dos de sus consejeros jóvenes.Pero como se lo he dicho, todo lo que aquí pasa, es parte de la maniobra perfecta y la magia extraordinaria de la isla.

Me enteré que hubo un intento del patriarca para que la isla azul volviera a la normalidad, pero un tuit que difundió el rey, una tarde del domingo, molestó a quienes operaban los ductos centrales y decidieron mantener el bloqueo a fin de continuar con el desconcierto.
Todo parece indicar que el rey, ahora sí, pierde fuerza.

Pero pese al caos, la inconformidad y el desconcierto, nadie se molestó con el rey. Por el contrario, le aplaudieron porque en la isla la normalidad se recupera poco a poco. Simplemente, no hay quejas. Aquí el contentamiento es parte del encantamiento.
Podríamos quedarnos sin gasolina, pero sin rey, nunca.

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