Crónicas de la Isla Azul

1.- Defensores sin bandera

En el reino de la isla azul, hay quienes se esfuerzan por alcanzar la libertad de expresión, pero enfrenan el castigo que se dictamina desde Palacio.

Hay quienes buscan un escaño en los pocos espacios que abre el rey, pero sus propios dichos los traicionan y los descartan.

Hay quienes levantan la bandera de la defensa, pero su pasado los persigue y les resta autoridad.

Hay quienes logran pasar la prueba de la legitimidad, pero el mapa de relaciones los cataloga como contaminados.

Hay quienes prefieren recargarse del rey y traicionar a sus mejores amigos.

Es la isla de los apestados. A todos les huele algo.

Sumado a eso, vivimos en un reino donde discutimos lo superficial y nunca entramos al fondo. Los propios periodistas y defensores se encargan de hacer el show para que avancen los preferidos del reino. Y así es la jugada maestra o la perfecta.

El objetivo es convertir la isla en un paraíso de pleitos mal encausados.

2.- Un rey bastante desenfocado

Nuestra Isla Azul, es un lugar alejado de la democracia, donde se atiende las cosas urgentes y no las importantes; donde se sostiene la defensa de su régimen a base de dichos y no de hechos; y donde la complicidad es un estilo de vida.

Mientras el rey de la isla, Dondiego Sinhué, hace sus esfuerzos en Alemania, aquí todos buscamos cómo esquivar las balas de la delincuencia y evitar los asaltos en las calles. Todo parece indicar que la Isla enfrenta una maldición que busca corromper al más seguro y al más sano.

¡Qué bueno que el diputado Éctor Jaime, no se junta con la chusma! Él ya ni voltea a Guanajuato. No lo merecemos. Es muy poco el nivel de la Isla.

Sobre la gira del rey, no hablaremos en esta ocasión, porque la última vez que fue a Singapur, nos prometió retomar la experiencia de aquella zona, exitosa en combatir la corrupción, pero nunca hizo nada. Cuando aterrizó en la isla, se le olvidó lo aprendido e impuso al fiscal carnal que tenemos.

Así, poco a poco, nos convertimos es la isla de los apestosos y mentirosos.

¿A dónde llegaremos?

3.- Silao y su feria de fantasía

El que quiere convertir su pedazo en fantasía es el virrey de Silao, Tony Trejo, quien ha planteado darle al pueblo circo y feria en las instalaciones del Parque Bicentenario.

Quizás como para subsidiar los números rojos de aquella zona olvidada por los silaoenses.

Aquí el tema no es llevarse la feria al parque, como se pretendía hace tres años, sino qué hará el virrey en las instalaciones del principal acceso a la ciudad.

Dicen los que saben que Tony ya tiene planes en el sitio, sólo que no ha dicho nada porque le falta negociar algo (usted imagínese lo que sea), ya ve que nadie da paso sin huarache.

El fondo del tema de la feria, en la isla azul de Silao, léase de la fantasía, pues de vanguardia todavía no hay nada, es verificar cuánto dinero se destinará a la feria, quién administrará los recursos y cómo llevarán a los silaoenses para aquella zona.

Si aquí, en el centro, el reto de seguridad es desafiante, ya ni qué pensar por aquellos aires de la comunidad de Los Rodríguez.

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