1.- El virrey de las ocurrencias

El virrey de Guanajuato, Alejandro Navarro Saldaña, casi dueño de un pedazo de Valenciana en la capital, decidió regresar las sillas y mesas al Jardín Unión, Plaza de la Paz y Teatro Juárez, porque “él es el alcalde”, léase, monarca absoluto y soberano de la real ciudad minera de Santa Fe.

Desde hace unos meses, el virrey anda con esa actitud. Se hace lo que él dice. Se hace lo que él manda. Se cumplen al pie de la letra todas y cada una de sus indicaciones. No hay nada, ni nadie que le argumente.

No lo hacen ni sus regidores, ni sus asesores, ni sus síndicos, ni su secretario, ni sus directores, ni sus achichincles, ni nadie que pueda tener un destello de razón. Desde octubre pasado, Guanajuato vive la etapa de las ocurrencias virreinales y nadie puede increparlas.

2.- Es la era de las burradas.

El virrey de la capital, pasó a la historia de las ocurrencias en sus primeros días de su supuesto gobierno. Primero trató de implementar las nuevas visas de clase turista para ingresar al pedazo de isla azul del país.

Luego casi prohíbe que entren los ciudadanos que lleven tortas a la capital, porque a su consideración, son “turistas pobres” que no dejan nada al municipio y desgastan bastante a las explotadas y monumentales momias.

Enseguida, el soberano virrey emprendió viajes a varias partes del mundo, con su hija en una ocasión y con su esposa en otra, como para “olvidarse” de sus errores en la administración y dar oportunidad a que su equipo “también aporte algo”.

El colmo, es que en su último viaje, el virrey se fue a esquiar y de compras a San Diego, cuando debió estar con las autoridades de Ashland, una ciudad hermana que estaba bien emocionada de firmar acuerdos con Guanajuato, hasta que conoció al nuevo alcalde.

Ahora, como para mostrar su estilo de gobierno, regresó las sillas y mesas al centro histórico de la ciudad, pese a que las autoridades del Instituto Nacional de Historia y Antropología (INAH), lucharon incansablemente para que Guanajuato luciera limpio y bello.

Es el reino de las ocurrencias. Un nuevo estilo que brilla en esta larga y ancha isla azul del país.

 

 

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1 COMENTARIO

  1. Las ocurrencias las tuvimos nosotros al haberlo elegido diputado y después Alcalde, la tercera es la vencida y hay que cobrarsela porque va quete más y es cuando nosotros como ciudadanos debemos decir NO este tipo se cree de sangre azul, a lo mejor lo es, pero que alguien alguien lo asesore, dice puras babozadaa, tonterías , engreído, inepto, pobre PAN, si así piensan mínimo intervengan los regidores y lo eduquen no porque es el presidente diga tantas mensadas

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