6.- El rey ensaya su inglés con los “güeros”

 En la víspera de la visita del gran patriarca, el rey Dondiego I, ha decidido buscar la gasolina con su propio capital, además de presumir sus relaciones internacionales con los “güeros” del norte.

Ya juntó un dinerito con los impuestos del pueblo, la nueva tenencia, el impuesto al turismo y la nómina, que le resultará suficiente para que nadie le diga que se quedó con las manos cruzadas.

Lo que sí tiene cruzados son los dedos, para invocar la suerte con los americanos de cara pintada, pues el reto de gestionar millones de litros de gasolina para la isla, no cualquiera se atreve.

Sin duda, un rey valiente y retador.

Ojalá le entiendan a su inglés.

Dicen los que saben que la medida que anunció en la feria del virrey leonés, Santillón, podría alejarlo aún más del gran patriarca, AMLO, pues todo mundo sabe que éste mantiene un repudio respetuoso a sus vecinos del norte.

Si el rey insiste en traer gasolina de Texas, podría polarizar la relación con la federación y entonces sí, resignarse al castigo presupuestal que podríamos tener los habitantes de la isla azul. ¿Pero qué necesidad?

Por lo pronto, el rey ha pedido a varios de sus súbditos, organice a manifestantes de chalecos amarillos -que pocas veces se ven en el terruño-  dar la bienvenida al gran patriarca. También ha pedido manifestaciones públicas para reclamar esa mala decisión.

Hoy, por ejemplo, uno de sus representantes en la cámara, Orlando Mota, hará un anunció importante en la Procuraduría Estatal de los Derechos Humanos, cuya defensa de derechos no sirve de nada, pero políticamente sirve de mucho.

Los astros auguran que el mensaje recaerá contra el gran patriarca, con el objetivo de hacerlo sentir que no es bienvenido en la isla.

Donde podría ser ovacionado, es en la capital del estado. Aunque muchos apuestan a que el Virrey de Guanajuato, don Narro Seleño, no le entregará las llaves de la ciudad, sí le podría extender una visa diplomática.

Ya el virrey lo anticipó en el año nuevo, cuando en medio de la fiesta en plena plaza principal, entregó a propios y extraños, visas de cortesía y “tupperware” de “souvenirs”, además de entonar la porra: “el que no brinque es pobre”.

Hay duda si el gran patriarca también brincaría.

 

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