La torpeza de cambiar la marca del Museo de las Momias

Ayer la Comisión de las Momias del Ayuntamiento de Guanajuato, convocó a sesión y terminó en una simple mesa de trabajo. Las regidoras no se prestaron al espectáculo que había montado el edil, Alejandro Navarro Saldaña.

La regidora panista Cecilia Pöhls Covarrubias, secretaria de la Comisión, se disculpó y no pudo asistir. Las vocales de la comisión también se disculparon, léase la priista, María Elena Castro Cerrillo y la morenista, Karen Burstein Campos.

La que sí estuvo muy a tiempo fue la panista, Margarita Rionda Salas, la priista-panista María Esther Garza y el propio alcalde, Alejandro Navarro, quien quería presenciar en vivo y a todo color, el espectáculo de los ataques.

Lástima que no le salió el montaje.

El presidente no tenía por qué estar, pero ante la ausencia de sus compañeras, su majestad hasta invitó a personal de la Secretaría de Ayuntamiento. El chiste era tener público que escuchara a su empleado.

Y, efectivamente, el director de cultura y educación, Jesús Antonio Borja, llevaba tres supuestas irregularidades detectadas en el museo de las momias durante el periodo de la exdirectora, Paloma Robles Lacayo.

Por supuesto que se trata como una venganza, pues la ex titular del museo y ahora activista, denunció hace unos días, la desaparición de 22 momias, tras los viajes que éstas hicieron por varias ciudades del país.

A decir de Borja, la primera irregularidad fue que una momia tenía hongos y no la atendieron en el trienio pasado. La segunda irregularidad fue el trámite que él tuvo que hacer ante el IMPI porque la otra administración tampoco lo hizo. Y la tercera irregularidad fue no haber hecho una actualización de la colección del museo.

Sus observaciones causan poquito más que risa, pues las acusaciones que pesan en su contra son todavía peores.

Anótelas por favor: La supuesta desaparición de 22 momias; la extracción del museo de todas ellas sin el permiso sanitario correspondiente; la comercialización de las momias en otras ciudades sin registro de ingresos, la prestación de los cuerpos áridos sin la aprobación del Ayuntamiento y el cambio del nombre del museo de las momias.

El espectáculo de las acusaciones de Borja no tienen credibilidad y mal se ve tratando de hacer escándalo como para opacar sus graves omisiones.

El director de cultura y educación, por ejemplo, debería dar una explicación detallada del por qué hizo el cambio del nombre del museo sin la anuencia del Ayuntamiento y cómo es que abandonó una marca a la que se invirtieron más de 1.8 millones de pesos, no sólo en el registro, sino en la promoción y difusión por todo el país.

¿Por qué no dijo que las Momias de Guanajuato ya no se llaman así?

Borja y compañía, le impuso un nuevo nombre al museo y lo registró ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial, por 43 mil pesitos, sin considerar que hay un logotipo previo, un posicionamiento previo y una inversión ejercida en la marca pasada.

¿No le parece absurdo su decisión?

Evidentemente, el funcionario no sabe de marcas y no sabe lo que cuesta posicionar una, como para que él decidiera -por iniciativa propia- cambiar el nombre del museo de las momias sólo por ocurrencia.

Peor aún, se le olvidó hacer los trámites ante la Secretaría de Salud para poder extraer las momias del Museo y poder llevarlas a otros sitios. Ya el gobernador ordenó investigar el tema como para frenar los desvíos de su propio alcalde.

Aunque ciertamente no hay mayor sanción por la omisión ante salubridad, sí deja ver su inexperiencia, su torpeza, su omisión y negligencia en el patrimonio más importante que tienen los capitalinos. Sus momias de Santa Paula.

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