SILAO, Gto.- Aunque Estados Unidos es un país con grandes atractivos y salarios que le permiten vivir sin complicaciones, para los connacionales no hay nada como regresar a sus comunidades de origen.

Este es el caso de Marco Antonio Pérez Reyes, originario de Bajío de Bonillas, quien ahora ayuda a sus paisanos a través de los clubes de migrantes fundados con personas de esta comunidad.
Marco, de oficio pintor, destacó en entrevista las bondades del país vecino, pero en todo momento aseguró que nada como regresar a Bajío de Bonillas.

Marco Antonio Reyes, migrante de Bajío de Bonillas.

“Es bello los Estados Unidos, pero vamos y venimos siempre; estamos aquí para ver qué es lo que vamos hacer por nuestra gentes aquí en las comunidades o donde nos digan. Queremos apoyar a las personas de aquí o a quienes residen en los Estados Unidos”, señaló Pérez Reyes, quien tiene 30 años radicando en San Clemente, California.
Aceptó que existe mucho temor y sobre todo ignorancia entre la comunidad mexicana, que desconoce en mucho normas y todo lo relacionado con la migración; “el principal problema son los rumores, que hacen que se cometan muchos errores”.
Una de las actividades que realiza Marco Antonio es informar a sus conocidos o allegados sobre sus derechos o cómo pueden defenderse ante algún abuso, pero también sobre las responsabilidades que deben asumir y su comportamiento, a fin de no cometer infracciones o delitos que ocasionen una deportación o alguna sanción.
Los hijos de Marco Antonio son ciudadanos estadunidenses; en la familia se debate sobre las costumbres, la comida o la música que se usan en uno y otro lado de la frontera y cuáles gustan más.
“Es bonito estar allá (EEUU) en muchas cosas, pero cuando llego aquí a mi rancho, veo su gente, escucho su música y veo a mi familia, pienso que mejor me quedo aquí en mi Silao, en Guanajuato, aunque la vida no valga nada”, resumió el migrante de Bajío de Bonillas.

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