1.- Un hartazgo a las malas decisiones

Viajaba de regreso a Guanajuato y nunca había notado tanta molestia de la gente por las decisiones del gobierno federal, específicamente, el incremento a los combustibles como la gasolina y el gas lp.

Desde Veracruz, Puebla, México, Querétaro y Guanajuato, estados que recorrí este fin de año, la desesperación e impotencia se veía en el rostro del ciudadano, harto de las incongruencias del gobierno, pero sobre todo, harto de los engaños de los políticos.

Incumplieron, como siempre.

“Nos prometieron que no iba a subir la gasolina. Dicen que la gasolina sube por los precios internacionales, pero los salarios internacionales cuándo se homologarán en México.”, me preguntó muy molesto mi peluquero.

La señora de la tienda, doña Cecilia, me confesó que está a punto de la quiebra. Los anaqueles están evidentemente vacíos. Nadie le otorga crédito porque las ventas prácticamente están muertas.

La señora que reparte tortilla en mi colonia, doña Laurita, de plano decidido abandonar el negocio. Le resulta imposible mantener sus rutas. Lo hacía en una motocicleta y quizás retome su ingreso, pero con una bicicleta, como hace dos años, cuando empezó.

Don Pedro, el taxista, no sabe todavía si sube el precio o deja de surtir el tanque de gasolina. De un día para otro, los 500 que invertía en combustible para su trabajo, se elevaron a 750 pesos. Por lo pronto, me asegura, él tiene que asumir el costo.

Los panaderos ya advirtieron también que subirán los precios y los transportistas han decidido presionar al gobierno para hacer los ajustes necesarios y, así sucesivamente, los productos que tendrán los ajustes inminentes.

2.- México, León, Silao, Guanajuato, en crisis social.

En León, el pésimo gobierno del panista, Héctor López Santillana, ha querido desviar la atención de la crisis, al acusar a dos activistas de encabezar las inconformidades ciudadanas.

El Alcalde aún no se da cuenta que su pueblo, el mismo que nunca antes se había manifestado u organizado para inconformarse, ha decidido salir a la calle para encararlo.

Por supuesto que no me refiero a los vándalos que quisieron aprovecharse del momento y saquear los centros comerciales. Me refiero a los ciudadanos organizados que con todo derecho, han criticado la actitud de un Presidente Municipal imprudente e indolente.

Los que se han manifestado pacíficamente, lo hacen porque no se sintieron representados en las negociaciones del precio a la tarifa del transporte urbano en León. Su presidente y sus regidores, respaldaron a los transportistas y abandonaron el sentir de la población que le pedía un poco más de tiempo para el ajuste.

Contrario a lo que hizo, por ejemplo, el jefe del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quien no aprobó un incremento al transporte; en León, el panista impuso la nueva tarifa desde antes del “gasolinazo”, en una clara evidencia por atender los intereses de los empresarios transportistas.

Lo que no hizo el alcalde priista de Guanajuato capital, Edgar Castro Cerrillo, quien se ha visto más sabio y prudente con el tema.

Castro Cerrillo mantiene una destacada atención por atender los intereses de la población, pero tendrá que autorizar el ajuste al transporte urbano finalmente, debido al alto precio del diésel aprobado por la Secretaría de Hacienda.

¿Qué diferencia puede haber entre estos dos alcaldes? Sin duda, la cercanía con la gente y la forma de tomar las decisiones.

Los panistas lo saben e incluso, ya han comprobado que sus números en León, son cada vez más castigados por la ciudadanía, pues decidieron llevar a la Presidencia a un personaje que asume el cargo bajo una “nueva forma” de hacer democracia dentro de su partido.

Y se equivocaron.

3.- ¿Quién será el salvador de esta crisis?

Este 2017, comenzó con la organización de la población para manifestar su rechazo a las medidas arancelarias federales y al hartazgo a una clase política que puede llevarse miles de pesos en bonos navideños, sin solucionar de fondo lo que pasa en México.

Comenzó con la manifestación en contra de un alcalde leonés que se ha apartado de los ciudadanos y vive en una burbuja de ungidos asesores que están dispuestos a sacrificar activistas al estilo de los 60 y 80 del México que duele.

Nos resta apelar a las decisiones de los diputados y senadores que tienen una oportunidad para frenar una revolución real, porque la virtual ya existe.

Los signos de la desesperación lo vemos por todos lados. pero las soluciones aún no tienen fecha.

 

 

 

 

 

 

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