El judas de Silao, llegó a la administración del morenista, Carlos García, con el poder y la confianza de un presidente bisoño en la grilla local.
Este Judas sabe muy bien por dónde, con quién y a qué hora.
Pero en un ataque de soberbia, vendió la lealtad de su ex amigo, por 4 millones de pesos que se desviarían a una constructora de Irapuato.
Así que decidió exhibir la “grave corrupción” que hay en la administración, “porque se trata de recursos públicos”. Nada novedoso, pero si increíble entre “los cuates”.
Lo curioso es que este judas conoce también los desvíos en la deprimente feria de Silao; del millonario robo en la licitación de las luminarias y de otras salvajes corrupciones.
Considero que no es ético ni legal que, en lugar de denunciar todos los casos actuales y previos, el secretario resguarde las documentales en su propio arsenal, como armas que podrá usar “en su momento”, si la guerra de soberbias continúa o se recrudece.
Mantenerlas en la secrecía, sería la peor de las traiciones contra su propio pueblo.
Ya no sería tan sólo el judas de Carlos, sino de Silao.
Y pues de ser así, esta administración municipal se convertirá en una de las peores, tan sólo luego de la del ex alcalde panista, Toño Trejo, quien saqueó con el mismo descaro, pero sin tanto show de la fiscalía de justicia y de su propio Ayuntamiento.
¿Entonces qué fue lo que provocó la traición contra el Presidente de Silao?
La respuesta es muy sencilla: la soberbia del Alcalde.
El Presidente de Silao, Carlos García, asegura que no es su soberbia sino la desconfianza, pero sigue engañado en su propia mente. Ni él cree que sea su ignorancia la que lo hunde en el pantano del desorden.
La solución de esta ingobernabilidad apunta a que ambos (Carlos y Rogelio) pidan licencia, si es que buscan rescatar el poco prestigio del partido de la esperanza que parece tornarse al partido del desaliento popular y el desencanto electoral.
Una decepción evidente.
Es importante precisar que, el judas de la administración de Silao, no es un calificativo del autor de la columna, sino el mote que le han impuesto en el círculo rojo a don Rogelio Santoyo, que por cierto, se trata de un ex panista, un ex priista y ahora un ex amigo del primer presidente municipal de Morena.
La pregunta que se hacen los polítiquillos del terruño es: ¿Entonces quién debe abandonar el puesto para que todo alcance la normalidad?
Por supuesto que la respuesta está en la renuncia inmediata del secretario de Ayuntamiento, Rogelio Santoyo y/o la licencia impostergable de Carlos García. La primera con más posibilidad que la segunda.
El tema no es nada fácil.
Sobre todo porque, en el proceso legal que enfrenta el Presidente de Silao, será el propio Carlos García quien abandone la silla presidencial, antes de que sea capturado junto con su ex tesorero, Mauricio Verver y Vargas. Es sólo cuestión de tiempo.
Así que esta compleja historia de las traiciones en Silao, aún no termina de escribirse.
Mientras… la decepción contra Morena avanza; el hartazgo ciudadano contra los políticos se incrementa; la desesperación por aplicar la obra pública se recrudece; y la sombra de los escándalos continuará como parte del show silaoense.
En tanto, los ciudadanos nos mantendremos como espectadores del mejor ejemplo de la insensatez, de la estupidez, de la soberbia, de la traición, de la ignorancia y del desorden, en resumen… de morena.
Así son ellos.
Es cuanto.


