Fallece Daniel Divinsky, editor de Mafalda y figura clave de la cultura argentina

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Daniel Divinsky, editor fundamental en la historia cultural argentina, falleció este viernes en Buenos Aires a los 83 años, como consecuencia de complicaciones derivadas de una enfermedad renal que lo acompañó desde la infancia. Su nombre quedará ligado para siempre a la historieta Mafalda, a la obra de grandes autores y a una forma de hacer edición con compromiso, humor y resistencia.

Al frente del sello Ediciones De La Flor, fundado en los años sesenta, Divinsky fue mucho más que un editor: fue un difusor de voces incómodas, de talentos esenciales y de miradas agudas sobre la sociedad argentina. Desde 1966, apostó por figuras como Rodolfo Walsh, Roberto Fontanarrosa y Maitena, entre muchos otros, y marcó diferencia al incorporar en sus traducciones el voceo rioplatense, dando identidad local a los libros que llegaban del extranjero.

La enfermedad renal que lo acompañó desde niño lo dejó postrado durante años, etapa en la que desarrolló una capacidad intelectual deslumbrante. A los 20 años ya era abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires, y esa profesión la ejerció en paralelo a su pasión editorial. Su encuentro con el dibujante Quino ocurrió precisamente en ese contexto, cuando el joven caricaturista acudió a su estudio legal en busca de apoyo frente a una editorial que no le pagaba.

De esa reunión nació una amistad entrañable y un vínculo creativo que cambiaría la historia editorial del país. En 1970, gracias a esa alianza, Mafalda apareció por primera vez en un libro editado por De La Flor. A partir de entonces, las tiradas se multiplicaron y el personaje se convirtió en un símbolo nacional, traducido a decenas de idiomas y admirado en todo el mundo.

Durante la dictadura cívico-militar iniciada en 1976, Divinsky fue detenido y pasó meses en prisión, antes de ser obligado al exilio. En Caracas, continuó su labor editorial hasta regresar en 1983, tras la recuperación democrática en Argentina. Su experiencia de censura, persecución y resistencia marcaron no solo su obra, sino también el tono ético con el que defendía cada libro publicado.

El mismo día de su fallecimiento, el 1 de agosto, Penguin Random House anunció el inicio de una reedición completa de Mafalda, lo que puso fin a 55 años de publicación continua por parte de Ediciones De La Flor. La decisión fue tomada por los herederos de Quino, con el fin de unificar la gestión de derechos bajo un solo sello. La noticia coincidió de manera simbólica con la partida de quien fue, durante más de medio siglo, el guardián de Mafalda.

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“Lamentamos que, por decisión de sus sobrinos herederos, no podamos continuar cuidando su obra como lo hemos hecho desde que nos eligió como su casa, hace más de medio siglo”, expresó De La Flor en un comunicado, agregando: “Tenemos la certeza de que la historia mantendrá indisolublemente unidos nuestros nombres, como hasta ahora.”

Daniel Divinsky deja un legado imborrable: el de un editor que no solo imprimió libros, sino que amplificó las voces que definieron generaciones. Su ausencia será sentida profundamente en el mundo literario y en la memoria afectiva de millones de lectores.

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