
Los alimentos se mantienen como el principal destino del gasto en los hogares mexicanos, absorbiendo el 37.7% de sus ingresos, lo que equivale a un promedio de 5,994 pesos mensuales, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH) elaborada por el Inegi. Este porcentaje posiciona la alimentación como la prioridad más alta en la economía familiar a nivel nacional.
El segundo mayor gasto corresponde a vivienda y transporte, que en conjunto representan el 20% del gasto total, seguido de energía y mantenimiento del hogar (15%) y educación (10%), de acuerdo con los datos oficiales. Esta distribución evidencia la importancia de los servicios básicos en la estructura de consumo de los hogares.

Un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) revela que la proporción del ingreso destinada a alimentos disminuye conforme crece el poder adquisitivo. Mientras los hogares del primer decil (los más pobres) destinan 51 pesos de cada 100 a alimentos y bebidas, los del décimo decil (los más ricos) solo canalizan 29 pesos a esta misma categoría, lo que refleja una desigualdad estructural en el consumo básico.
El informe advierte que, aunque todos los hogares priorizan la alimentación, el porcentaje de gasto disminuye al aumentar los ingresos, lo cual es un patrón típico en las economías desiguales. Esto implica que las familias de bajos ingresos tienen menos margen para destinar recursos a otras áreas esenciales como salud, educación o esparcimiento.
El Inegi aclara que los deciles son una herramienta estadística que divide a la población en diez grupos según su nivel de ingresos. El primer decil incluye a la décima parte más pobre, mientras que el décimo decil agrupa a los más ricos, lo que permite observar con precisión las diferencias en el comportamiento de consumo entre los extremos.

El gasto alimentario se concentra principalmente en carnes (1,082 pesos mensuales), seguido por cereales (751 pesos), alimentos procesados (589 pesos) y verduras (521 pesos). Además, los alimentos consumidos fuera del hogar representaron un gasto promedio de 1,299 pesos mensuales por hogar, siendo una de las partidas más significativas en el rubro alimentario.
Otros rubros destacados son los combustibles para vehículos (1,023 pesos mensuales) y el gasto corriente en bienes y servicios esenciales, que también forman parte importante de la estructura de consumo de las familias, especialmente en los deciles más altos, donde se amplía el espectro de necesidades cubiertas.
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En los tres deciles con mayores ingresos, el gasto en transporte representa el 21% del total, mientras que en el decil más bajo solo llega al 13%, lo cual indica una menor movilidad y acceso a servicios de transporte para los sectores con menos recursos. Esta brecha se replica también en el rubro educativo.
A medida que mejora el nivel de ingreso, aumenta el gasto en educación y esparcimiento, según el IMCO. Las familias con menos recursos invierten poco en servicios y productos educativos, mientras que aquellas con mayores ingresos dan prioridad al desarrollo académico, lo que profundiza las brechas educativas existentes.
En promedio, los hogares mexicanos gastaron 1,605 pesos trimestrales en salud, incluyendo atención hospitalaria, consultas médicas, seguros y medicamentos de libre venta. Esta cifra representa un incremento del 7.9% respecto a 2022, con una participación del gasto total que va del 2.7% al 4.1%, dependiendo del nivel socioeconómico, siendo mayor en los deciles más altos.



