
En Celaya, el derecho a estudiar comienza a dejar de ser una promesa para convertirse en una realidad concreta. Un grupo de mujeres jefas de familia recibió este viernes el primer apoyo del programa de becas “Gisela Gaytán”, creado para que aquellas que tuvieron que abandonar su formación profesional por razones económicas puedan retomarla con respaldo institucional.

El programa, parte del llamado Presupuesto Violeta, representa un nuevo enfoque en el uso del gasto público: uno que prioriza a las mujeres como actoras centrales del desarrollo social. Las becas consisten en un apoyo mensual de tres mil pesos, destinados exclusivamente a mujeres que buscan concluir sus estudios universitarios o técnicos.
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Durante la ceremonia de entrega, realizada en el patio de la Presidencia Municipal, el alcalde Juan Miguel Ramírez reconoció que la educación para las mujeres no debe depender de la suerte ni de las condiciones familiares, sino de una política pública que entienda su valor transformador. Con la entrega de estas becas, dijo, se empieza a cerrar la brecha entre el derecho y la realidad.

Uno de los testimonios más conmovedores fue el de María de Jesús Ibarra, una mujer que enfrenta simultáneamente la maternidad, la jefatura de hogar y una batalla contra el cáncer. Pese a todo, mantiene su objetivo claro: terminar su carrera y mejorar su calidad de vida. Su historia, como la de muchas, revela lo que realmente significa acceder a una oportunidad educativa cuando el sistema, históricamente, les ha fallado.
Las regidoras Selene Hernández y Ana Laura Benítez, quienes promovieron el presupuesto con enfoque de género, insistieron en que estos apoyos no son un gesto, sino una obligación institucional: invertir en mujeres es invertir en el bienestar de comunidades enteras.

Con este primer paso, el gobierno municipal busca sentar un precedente: que las políticas públicas no solo atiendan la urgencia, sino que construyan justicia social desde sus cimientos. Para muchas, el regreso a las aulas no solo representa una meta académica, sino una forma de recuperar el futuro que les fue interrumpido.



