
La administración municipal de Silao enfrenta un vacío de liderazgo en al menos cinco dependencias, lo que refleja un escenario de gobernabilidad frágil y concentración de decisiones.
Actualmente no existen titulares en Fiscalización, Transporte y Vialidad, Instituto Municipal de la Juventud, Parques y Jardines, además de la reciente renuncia del director Jurídico que dejó el cargo.
A esta situación se suma que en Seguridad Pública únicamente existe un encargado de despacho, sin la figura de un director con nombramiento formal dentro de la corporación.
La presidenta municipal, Melanie Murillo, comenzó su gestión con escasa legitimidad electoral, tras haber llegado a la alcaldía con un número reducido de votos en los comicios.

Dentro de este panorama, la figura del presidente del DIF municipal, esposo de la alcaldesa, ha tomado un papel decisivo en la toma de decisiones.
Habitantes de Silao perciben que el municipio funciona con un esquema de poder concentrado en un círculo reducido de colaboradores cercanos a la presidenta y su pareja.
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La ausencia de directores en áreas estratégicas genera retrasos en trámites administrativos, incertidumbre laboral entre empleados municipales y falta de rumbo en programas sociales y de infraestructura.

En Fiscalización, los pendientes relacionados con permisos para comercios, bares y cantinas se acumulan sin autoridad responsable para definir lineamientos ni establecer estrategias de ordenamiento económico local.
En Transporte y Vialidad tampoco existen responsables que atiendan problemáticas de movilidad, señalización o reglamentación, lo que limita la respuesta institucional frente a demandas de transportistas y ciudadanos.
En el Instituto de la Juventud los programas de apoyo a estudiantes y emprendedores se encuentran en pausa, mientras Parques y Jardines opera con coordinación reducida y dispersa.



