
La alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos, se mudó recientemente a una nueva residencia llamada Quinta Jacarandas, ubicada en la zona campestre de Santa Gertrudis, al sureste de la ciudad, de acuerdo con lo publicado por el periódico AM.
Según el medio, se trata de una propiedad que, según estimaciones de expertos y fuentes cercanas a la funcionaria, supera los 15 millones de pesos en valor. Sin embargo, la alcaldesa afirma que la obra costó poco más de cinco millones y que se pagó mediante créditos, daciones y ahorros personales.

La nueva residencia está registrada a nombre de la alcaldesa y se construyó en un terreno de 4,175 metros cuadrados, adquirido en diciembre de 2021. Alejandra Gutiérrez asegura que pagó 3.5 millones de pesos por el predio, a través de depósitos en efectivo, transferencias bancarias y un crédito hipotecario por 2.7 millones de pesos. A esto sumó una dación en pago de una casa y un local comercial al arquitecto responsable de la construcción, según lo investigado por AM.
La propiedad destaca por su diseño y características poco comunes: un lago artificial, un canal interior, un carril de nado, una casa de servicio de dos pisos, caseta de vigilancia, además de un albergue para más de 100 perros rescatados.

Toda la obra abarca cerca de 800 metros cuadrados construidos en la residencia principal y áreas adicionales como el albergue, que suma otros 870 metros cuadrados.
El proyecto arquitectónico estuvo a cargo del despacho Aguilar Consulting Group, liderado por el arquitecto Octavio Aguilar Salmerón.
En los documentos oficiales inscritos en el Registro Público de la Propiedad, se establece un costo total de obra por 5,055,158 pesos, cantidad que expertos consultados consideran por debajo del valor real de una construcción de tal magnitud. Algunos elementos, como el carril de nado o el lago artificial, podrían tener costos superiores a los registrados.

El proceso de transformación del terreno en Quinta Jacarandas tomó alrededor de cuatro años, iniciando antes de la adquisición formal de la propiedad.
Imágenes aéreas muestran cómo la zona pasó de ser un terreno baldío con un salón de fiestas, a una residencia de gran escala con áreas verdes, árboles trasplantados y detalles arquitectónicos personalizados. La residencia fue diseñada para adaptarse al estilo de vida de Gutiérrez, quien ha manifestado que su sueño es retirarse “en el campo, junto a sus animales”.

El financiamiento ha sido motivo de especulación. Además del crédito hipotecario, la presidenta afirma haber utilizado parte de su liquidación del primer trienio, la venta de una camioneta, el traspaso de otras propiedades y el apoyo de familiares.
En 2024, hizo una dación en pago por 3.7 millones de pesos al arquitecto Aguilar, entregando la casa que tenía en Real de Camelinas y un local comercial. Según ella, todo está documentado y registrado ante Hacienda.
No obstante, funcionarios y panistas cercanos a la alcaldesa han mostrado escepticismo respecto al costo declarado. Algunos estiman que la casa supera los 20 millones de pesos, y cuestionan el origen de los recursos.
La propia Alejandra ha atribuido parte del diseño y decisiones de construcción a su exesposo, Eduardo Ramírez, con quien compartió la propiedad anterior. Al divorciarse, ella le cedió la casa de San Jorge, mientras que él contribuyó en parte a la construcción de la nueva residencia.

Además del costo de la vivienda, Alejandra mantiene más de 100 perros en diversos espacios, incluidos los que viven con ella. El albergue en Quinta Jacarandas está equipado con jaulas, clínica, bodega y oficinas.
Según su testimonio, gasta hasta 37 mil pesos al mes en croquetas, aunque aclara que recibe ayuda de su familia y amigos. También paga salarios de hasta 17 mil pesos mensuales a cuidadores, aunque otras fuentes señalan que hay al menos cinco personas trabajando en el lugar.
La declaración patrimonial de Alejandra Gutiérrez, actualizada a mayo de 2025, reporta ingresos anuales netos por 2.3 millones de pesos, de los cuales 1.4 millones corresponden a su salario como alcaldesa.
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La discrepancia entre sus ingresos y el valor aparente de su nueva residencia recuerda otros casos en la política mexicana, como la “Casa Blanca” del expresidente Peña Nieto o propiedades ligadas a exgobernadores como Diego Sinhue y Juan Manuel Oliva.
La presidenta afirma que todo lo que tiene ha sido producto de su trabajo como servidora pública durante más de dos décadas, y que sus bienes han sido siempre declarados de forma transparente. “No oculto absolutamente nada”, sostuvo, asegurando que su casa es modesta y funcional, sin lujos y pensada para ser eficiente en mantenimiento y consumo energético.



