
La propuesta del Gobierno Federal de aumentar hasta en un 50% los aranceles a vehículos, refacciones y productos automotrices importados desde China ha generado preocupación en el sector automotor de Guanajuato. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) en el estado, la medida podría tener efectos inflacionarios directos, además de inhibir la inversión y generar pérdidas de empleo.
Arturo González Palomino, representante de AMDA Guanajuato, advirtió que si bien las políticas proteccionistas planteadas en la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación podrían fortalecer temporalmente a la industria nacional, su efecto a mediano plazo podría resultar contraproducente. “Los aranceles siempre los termina pagando el consumidor. Si una refacción importada sube 50%, ese será el aumento que verá el usuario en el mostrador”, dijo.

Las cifras respaldan la magnitud del posible impacto. Entre enero y agosto de 2025, el 63.9% de los vehículos vendidos en México fueron importados, y casi una quinta parte (18.5%) de esos provenían de China, el país con mayor presencia entre los autos foráneos. En Guanajuato, las marcas chinas representan ya el 7% del mercado, siendo MG, JAC, GWM, Chirey y GAC las principales.
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Pese al crecimiento de las marcas extranjeras, la preferencia nacional sigue vigente. Modelos como Versa, Aveo, NP300, K3, March y la VW Pick Up suman en conjunto el 23% del total de ventas a nivel nacional, lo que refleja un margen competitivo para la industria local.
No obstante, González Palomino subrayó que el encarecimiento artificial de productos mediante aranceles podría distorsionar el mercado: “Si se elevan los precios por obligación fiscal, otros fabricantes podrían aprovechar para subir también sus precios sin mejorar la oferta. Eso termina afectando a toda la cadena: fabricantes, distribuidores, exportadores y, sobre todo, consumidores”, expresó.
Frente a este panorama, desde AMDA se propone una estrategia alternativa: en lugar de cerrar el mercado, incentivar la fabricación local, impulsar campañas de consumo de productos nacionales y atraer inversiones de las marcas chinas para que ensamblen en México. “La competencia debe ganarse con calidad, servicio y precio, no con barreras artificiales”, concluyó.



