
Las fuertes lluvias que azotaron gran parte del territorio mexicano entre el 6 y el 9 de octubre dejaron un saldo devastador: 47 personas muertas, 38 desaparecidas y miles de damnificados en al menos 150 municipios, informó la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC).
Los estados más golpeados fueron Veracruz, Puebla e Hidalgo, donde las precipitaciones provocaron el desbordamiento de ríos, deslaves y el colapso de viviendas e infraestructura. En Veracruz, el recuento de daños incluye 70 municipios afectados, más de 29 mil viviendas dañadas y 50 refugios temporales que albergan a 2 mil 871 personas. Además, 81 localidades permanecen incomunicadas, afectando a más de 500 habitantes.

En Puebla, la emergencia también es crítica: 38 municipios resultaron con daños mayores, 16 mil viviendas fueron afectadas y cinco refugios permanecen abiertos para atender a casi 700 damnificados. A esto se suman 91 comunidades incomunicadas en distintas regiones del estado.
La situación en Hidalgo no es distinta. Ahí, 22 municipios registran afectaciones, con 74 localidades aisladas, 1,217 viviendas dañadas y 15 refugios habilitados para más de 400 personas.

En Querétaro, se reportaron ocho municipios con daños, una comunidad incomunicada de 600 habitantes y 150 viviendas afectadas. En San Luis Potosí, 12 municipios enfrentan afectaciones, con más de 1,500 viviendas dañadas y un refugio habilitado para las familias desplazadas.
De acuerdo con el Gobierno federal, las intensas precipitaciones fueron consecuencia de la Perturbación Tropical 90-E, un fenómeno meteorológico que generó lluvias torrenciales en el centro y oriente del país, dejando tras de sí una estela de destrucción y comunidades enteras bajo el agua.
Las autoridades continúan con los trabajos de búsqueda, rescate y atención a damnificados, mientras se evalúan los daños para activar los apoyos federales en las zonas más afectadas.




