
Este martes entran en vigor los nuevos aranceles de Estados Unidos sobre productos de madera y muebles importados, una medida impulsada por la administración de Donald Trump para fortalecer la industria nacional y disminuir la dependencia de productos extranjeros.
Entre las medidas destacan un 10% sobre la madera aserrada y blanda, y un 25% en muebles tapizados, como sofás y sillones, así como gabinetes de cocina y tocadores, incluyendo componentes esenciales para su fabricación.

A diferencia de otros mercados, Reino Unido, la Unión Europea y Japón quedan exentos de estas tarifas, que oscilarán entre 10 y 15%, mientras que los aumentos progresivos para el resto de las importaciones comenzarán a aplicarse a partir de enero de 2026.
La iniciativa ha recibido apoyo de asociaciones como la Coalición de la Madera de Estados Unidos y la Alianza Americana de Gabinetes de Cocina, que destacan el beneficio para los productores locales y la generación de empleo en el sector.
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Sin embargo, las empresas importadoras advierten que los aranceles podrían encarecer muebles y generar escasez de productos en el mercado, debido a la fuerte dependencia de importaciones de bajo costo de países como China y Vietnam.
A este escenario se suma la reciente amenaza de Trump de imponer un arancel del 100% a todos los productos chinos, como respuesta a los controles de exportación que China implementará en noviembre, una medida que el republicano considera una acción agresiva para restringir el acceso a materias primas estratégicas.




