
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) lideró una amplia operación internacional que permitió golpear a una de las redes de tráfico de cocaína más grandes que operaban en Canadá, la cual mantenía vínculos directos con el Cártel de Sinaloa y con estructuras criminales en Colombia.
De acuerdo con la fiscal Pamela Bondi, el presunto líder del entramado criminal sería Ryan Wedding, un exdeportista olímpico canadiense que, tras retirarse del deporte profesional, habría pasado a encabezar una de las organizaciones de narcotráfico más activas del continente.

Como parte de la estrategia para capturarlo, Estados Unidos incrementó la recompensa por Wedding de 10 a 15 millones de dólares, buscando información que permita localizarlo y detenerlo. Al anuncio se sumaron sanciones financieras contra él, nueve personas más y nueve empresas asociadas, ordenadas durante la administración de Donald Trump.
Wedding, quien representó a Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 en Salt Lake City, figuraba ya entre los diez fugitivos más buscados del FBI. Según el Departamento de Estado, tras su retiro deportivo operó desde México como base de sus actividades ilícitas.
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La fiscal Bondi declaró que Wedding dirige una de las organizaciones más violentas y productivas del mundo, responsable de movilizar aproximadamente 60 toneladas de cocaína colombiana cada año hacia Los Ángeles, utilizando camiones que cruzan desde territorio mexicano.
El exolímpico enfrenta acusaciones en Estados Unidos por dirigir una empresa criminal, conspiración para traficar drogas y asesinato, además de nuevos cargos por intimidación de testigos, luego de que un colaborador federal del caso fuera asesinado en 2024 en Medellín.




