
Comprar un café preparado y una pieza de pan dulce puede parecer un gasto menor, pero su repetición diaria genera una presión constante sobre el ingreso, convirtiéndose en uno de los gastos hormiga más comunes entre los mexicanos, de acuerdo con un sondeo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
El estudio titulado “Sondeo sobre hábitos de compra y de consumo de café preparado fuera de casa” señala que el 27.9 por ciento de las personas adquiere café fuera del hogar, y de ese grupo, 15.7 por ciento lo hace todos los días, mientras que el resto lo compra con diferentes frecuencias durante la semana.

El costo por vaso de café varía de forma significativa según el establecimiento, ya que 43 por ciento de los consumidores paga entre 12 y 30 pesos, 21.5 por ciento desembolsa de 31 a 51 pesos y 7.4 por ciento llega a pagar hasta 114 pesos por una sola bebida.
Este consumo suele ir acompañado de algún alimento, principalmente pan dulce de panadería, opción elegida por el 38.8 por ciento de los encuestados, por encima de tortas, sándwiches o galletas, con precios que oscilan entre 10 y 18 pesos, aunque en algunos casos alcanzan hasta 72 pesos por pieza.
Al sumar café y pan, el gasto por ocasión puede ir desde 22 hasta 186 pesos, cifra que, cuando se repite de manera cotidiana, se traduce en una salida constante de dinero que compite con otros rubros esenciales del presupuesto mensual.
Las personas encuestadas señalaron que la falta de tiempo es la principal razón para comprar café fuera de casa, con 57 por ciento de las respuestas, seguida del gusto o antojo, con 9.9 por ciento, además de otros motivos como evitar que la bebida se enfríe o se derrame durante el traslado.
Profeco clasifica este tipo de consumo como gasto hormiga, es decir, desembolsos pequeños y frecuentes que parecen irrelevantes de forma individual, pero que acumulados reducen el ingreso disponible sin que el consumidor lo note de inmediato.
De acuerdo con el sondeo, si el dinero destinado a café y pan se utilizara en otros fines, 65.3 por ciento lo dirigiría a la compra de alimentos, 24 por ciento al pago de servicios como luz y agua, y 16 por ciento al ahorro o al transporte.
Además de este consumo, la dependencia identifica otros gastos diarios dentro de la misma categoría, como botanas, refrescos, comida comprada fuera del hogar y pagos recurrentes de servicios digitales, entre ellos plataformas de streaming, aplicaciones de transporte y pedidos a domicilio.
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Estos gastos se caracterizan por montos bajos, alta recurrencia y poca visibilidad en el presupuesto, y en muchos casos se realizan mediante cargos automáticos, lo que dificulta percibir su impacto acumulado al cierre del mes.
El estudio también advierte un impacto ambiental, ya que 76 por ciento de las personas utiliza vasos desechables al comprar café fuera de casa, mientras que solo 24 por ciento emplea termos o recipientes reutilizables.
Para reducir el efecto de los gastos hormiga, Profeco recomienda llevar un registro de los consumos diarios, revisar periódicamente los servicios contratados, preparar bebidas y alimentos en casa cuando sea posible y cancelar suscripciones digitales que no se utilicen con regularidad.



