
Un empresario mexicano originario de Guanajuato fue identificado como pieza clave en una red comercial internacional que permitió la salida de petróleo venezolano hacia mercados extranjeros, en medio de las sanciones impuestas al régimen de Nicolás Maduro por el gobierno de Estados Unidos.
La investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) detalla que la estructura operó bajo la fachada de intercambios humanitarios, utilizando el envío de alimentos básicos como justificación administrativa, aunque el objetivo real era colocar crudo venezolano fuera del sistema financiero estadounidense.

El esquema fue ejecutado por medio de una empresa mexicana sin trayectoria previa en el sector energético, que pasó en poco tiempo de comercializar insumos básicos a coordinar transporte marítimo, consignación de cargamentos y facturación internacional de petróleo.
Registros oficiales muestran que dependencias del Estado venezolano facilitaron el despacho de buques cargados con crudo, al reconocer que las sanciones impedían el cobro directo, por lo que se recurrió a un mecanismo alterno de comercialización.
Las operaciones incluyeron pagos multimillonarios en moneda extranjera, con instrucciones financieras canalizadas a bancos en Rusia, lo que permitió recibir recursos fuera del circuito bancario controlado por Estados Unidos.
De manera paralela, el supuesto intercambio alimentario se sostuvo mediante contratos de suministro de maíz blanco, utilizados para legitimar la salida masiva de hidrocarburos, aun cuando el volumen de alimentos no correspondía al valor real del petróleo exportado.
La investigación también revela que la empresa mexicana asumió el financiamiento de la logística marítima, pagando de forma anticipada el arrendamiento de buques operados por navieras extranjeras, lo que la colocó como actor directo dentro de la cadena global de exportación.
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El empresario involucrado, originario de Irapuato, fue posteriormente sancionado por autoridades estadounidenses, al ser considerado intermediario entre PDVSA y redes internacionales de comercialización, marcando un giro radical en su perfil público.
En los documentos analizados aparecen colaboradores cercanos que participaron en tareas administrativas y operativas, reforzando la hipótesis de que se trató de una estructura organizada y planificada, no de operaciones aisladas.
El caso exhibe cómo, en pleno bloqueo financiero internacional, Venezuela logró extraer millones de barriles de crudo, apoyándose en empresas extranjeras que funcionaron como operadores logísticos y comerciales, sin consolidarse formalmente como petroleras, pero cumpliendo ese papel en los hechos.




