
Estados Unidos inició la semana bajo los efectos finales de una colosal tormenta invernal que ha dejado al menos 13 muertes relacionadas con el clima, además de apagones, carreteras intransitables, vuelos cancelados y frío extremo en gran parte del sur y el este del país. Las autoridades mantienen alertas ante los riesgos persistentes.
Las intensas nevadas superaron los 30 centímetros a lo largo de una franja de más de 2 mil kilómetros desde Arkansas hasta Nueva Inglaterra, lo que provocó la paralización del tráfico, la cancelación masiva de vuelos y la suspensión de clases en numerosos estados. En algunas zonas se pronosticaron acumulaciones de hasta 60 centímetros de nieve.
En el noreste, comunidades cercanas a la frontera con Canadá registraron temperaturas bajo cero sin precedentes, con Watertown reportando -37 grados Celsius y Copenhagen hasta -45 grados. Las condiciones extremas han representado un riesgo grave para la población.

La lluvia helada en el sur derribó árboles, dañó líneas eléctricas y dejó carreteras peligrosamente resbaladizas, mientras el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las superficies congeladas seguirán representando un peligro tanto para automovilistas como para peatones. Las autoridades recomendaron evitar desplazamientos innecesarios.
Desde Texas hasta Carolina del Norte y Nueva York, los gobiernos estatales instaron a la población a permanecer en casa ante las condiciones peligrosas, mientras las nevadas continuaban en estados del centro como Kansas, Oklahoma, Illinois y Misuri. El hielo podría provocar apagones prolongados y daños severos en la infraestructura.
El impacto en el transporte aéreo ha sido significativo, con aeropuertos de Washington, Filadelfia y Nueva York reportando la cancelación de la mayoría de sus vuelos, mientras más de 10 mil operaciones fueron suspendidas durante el fin de semana, según datos de FlightAware. Varias aerolíneas operan con horarios reducidos ante la inestabilidad climática.
Los estados del sur concentran algunas de las mayores afectaciones, con Tennessee, Texas, Misisipi y Luisiana reportando más de 100 mil usuarios sin electricidad, tanto residenciales como comerciales, debido a las nevadas y lluvias heladas. Las interrupciones eléctricas continúan complicando la situación.
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El presidente Donald Trump calificó el fenómeno como histórico y aprobó declaraciones federales de emergencia por desastre en al menos 12 estados, mientras que 17 estados y el Distrito de Columbia han declarado emergencias climáticas, según el Departamento de Seguridad Nacional. Las acciones buscan acelerar la asistencia a las comunidades afectadas.
Meteorólogos estiman que cerca de 230 millones de personas en casi 50 estados estarán expuestas a los efectos del temporal, que se originó en las Montañas Rocosas y se desplaza hacia la costa este, con nieve, aguanieve, lluvia helada y temperaturas peligrosamente bajas. Ciudades como Chicago, Mineápolis, Cleveland, Nueva York y Washington D.C. enfrentarán frío extremo, mientras Canadá registra sensaciones térmicas de hasta -50 °C.



