
El dictamen que analiza la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales establece una aplicación gradual de la reforma constitucional, aunque no define de manera explícita cómo quedarán los días de descanso obligatorio para las personas trabajadoras en el país.
De acuerdo con el proyecto, la reforma al artículo 123 constitucional prevé que la disminución de la jornada máxima se implemente de forma progresiva entre 2026 y 2030, sin afectar el salario, con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la productividad laboral.
El documento aprobado en el Senado señala que la reducción deberá aplicarse de manera escalonada y acompañarse de mecanismos de evaluación, pero no establece que la jornada de 40 horas implique automáticamente dos días de descanso, ni detalla si se modificarán los esquemas actuales de trabajo.
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En cuanto a las horas extraordinarias, el dictamen sí fija criterios específicos, al permitir hasta cuatro horas extra por día, con un máximo de cuatro veces por semana, y establece que la suma de la jornada ordinaria y extraordinaria no podrá superar las 12 horas diarias, las cuales deberán pagarse conforme a la ley.
Aunque la reforma se justifica como una medida de derechos laborales y protección a la salud física y mental, el propio dictamen reconoce que será necesaria una adecuación posterior a la Ley Federal del Trabajo, donde deberán precisarse los descansos, la organización de horarios y las condiciones para los distintos sectores productivos.



