
El presidente Donald Trump, reveló este domingo que los nuevos líderes de Irán han expresado su interés en dialogar con él y que ha aceptado la propuesta, en una entrevista telefónica concedida al periodista Michael Scherer de la revista The Atlantic desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
“Quieren hablar y yo he aceptado, así que hablaré con ellos. Deberían haberlo hecho antes. Deberían haber hecho lo que era muy práctico y fácil de hacer antes. Han esperado demasiado”, declaró Trump.
Trump hizo referencia a que varias personas involucradas en conversaciones previas con Estados Unidos “ya no están vivas”, atribuyéndolo al “gran golpe” de los recientes ataques. “La mayoría de esas personas ya no están. Algunas de las personas con las que tratábamos ya no están, porque fue un gran golpe”, afirmó.
El contexto de estas declaraciones es la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán desde 1989, confirmada por medios estatales iraníes tras un ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel el sábado 28 de febrero de 2026.
Jamenei, de 86 años, fue asesinado en una operación que también eliminó a otros altos funcionarios, incluyendo presuntamente líderes militares clave. El gobierno iraní declaró 40 días de duelo nacional y describió el hecho como un “crimen grave” y una “declaración abierta de guerra”.
En respuesta, el presidente iraní Masoud Pezeshkian anunció que un consejo de liderazgo temporal integrado por él mismo, el jefe del poder judicial Gholam-Hossein Mohseni-Ejei y un representante del Consejo de Guardianes han asumido provisionalmente las funciones del líder supremo, conforme al artículo 111 de la Constitución iraní.

Las declaraciones de Trump se producen en medio de una escalada militar tras los ataques iniciales que mataron a Jamenei, Irán lanzó represalias con misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región, mientras continúan operaciones militares.
La situación en Medio Oriente permanece altamente volátil, con cierres de espacios aéreos en varios países, reacciones internacionales mixtas (algunos llaman a la desescalada, otros condenan los ataques) y un impacto potencial en los mercados energéticos globales.



