
México se posiciona como líder regional en consumo de segunda mano, ya que más de uno de cada dos mexicanos compra ropa vintage o de segunda mano (52 por ciento), por encima del promedio de Latinoamérica (42 por ciento) y del global (38 por ciento), de acuerdo con McCann México a través de su unidad de consultoría estratégica Truth Finder Consulgency.
Durante años, el consumo de ropa vintage y de segunda mano se consideró una práctica de nicho asociada a presupuestos limitados; sin embargo, actualmente refleja un cambio profundo en el que el valor ya no se mide únicamente por la novedad, sino por la historia, la singularidad y la reapropiación de las prendas.
“El poder adquisitivo de la generación Z está en ascenso, pero su lealtad hacia las marcas es más volátil que nunca”, señala el informe, destacando un cambio en la forma en que los jóvenes consumen moda.
En un contexto laboral donde el 47.6 por ciento de la generación Z en México no cuenta con empleo formal, las plataformas digitales se han convertido en un nuevo activo económico que les permite monetizar sus pasiones, impulsando también el mercado de segunda mano.
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Uno de los hallazgos más relevantes es la evolución hacia la cultura de los pequeños caprichos, donde el consumo ya no se enfoca únicamente en necesidades básicas, sino también en satisfacciones personales.
La generación Z sobresale en este aspecto, ya que 20 por ciento afirma darse un capricho a diario y más de 40 por ciento incluso destina un presupuesto específico para ello, lo que refleja que, para muchos, estos gastos no son un lujo, sino una forma de sobrellevar una economía complicada.



