
El brote de hantavirus registrado en el crucero MV Hondius, que dejó al menos tres personas fallecidas y varios pasajeros evacuados, provocó preocupación internacional y vigilancia sanitaria en distintos países, aunque especialistas y organismos de salud consideran poco probable que el virus llegue a convertirse en una pandemia.
Las alertas surgieron luego de que varios pasajeros presentaran síntomas tras la expedición que partió desde Ushuaia, en Argentina, hacia el Atlántico Sur. Actualmente, al menos ocho países mantienen monitoreo epidemiológico por posibles contagios relacionados con el viaje.

El hantavirus es una enfermedad transmitida principalmente por roedores silvestres y no por los ratones urbanos comunes. El contagio humano ocurre generalmente al inhalar partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o heces secas de animales infectados.
Autoridades sanitarias explicaron que la cepa sospechosa relacionada con el caso del MV Hondius sería el llamado “virus Andes”, detectado en regiones de Sudamérica y asociado al ratón colilargo. Esta variante es considerada la única capaz de presentar transmisión entre personas bajo contacto extremadamente cercano.
Aunque la Organización Mundial de la Salud mantiene seguimiento sobre los casos registrados en el crucero, expertos señalan que la forma de transmisión del hantavirus limita considerablemente el riesgo de una propagación global masiva como ocurrió con el COVID-19.

Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que sus primeros síntomas pueden confundirse fácilmente con una gripe común, ya que los pacientes suelen presentar fiebre, dolor muscular, fatiga, escalofríos y malestar general antes de que aparezcan complicaciones respiratorias graves.
En casos severos, el virus puede provocar el llamado Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus, una condición que afecta los pulmones y dificulta gravemente la respiración, además de generar baja oxigenación y riesgo de muerte.
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Debido a que no existe una vacuna específica ni un tratamiento curativo, organismos internacionales recomiendan enfocarse en la prevención, especialmente en zonas rurales o espacios donde pueda existir presencia de roedores silvestres.
Entre las principales medidas preventivas destacan ventilar lugares cerrados antes de limpiarlos, evitar barrer polvo contaminado, usar desinfectantes y sellar posibles accesos por donde ingresen roedores a viviendas o bodegas.




