Destinan un millón de dólares contra el gusano barrenador

La lucha contra el gusano barrenador en las Américas recibirá un nuevo impulso con una inversión de un millón de dólares. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) anunciaron un proyecto de investigación para contener el avance de la plaga y aumentar la producción de moscas estériles, una de las principales herramientas para combatirla.

El programa busca responder al resurgimiento del gusano barrenador en Centroamérica y México. Además, este mes las autoridades confirmaron la presencia de la plaga en Estados Unidos, donde no se registraban casos desde hace más de cuatro décadas.

La reaparición del insecto ha generado preocupación entre productores ganaderos y autoridades sanitarias. También representa un riesgo para la fauna silvestre y las mascotas, debido a la facilidad con la que el parásito puede afectar a animales de sangre caliente.

El gusano barrenador se desarrolla cuando las moscas depositan sus huevos en heridas abiertas. Después de la eclosión, las larvas comienzan a alimentarse del tejido vivo del animal afectado, lo que puede provocar lesiones graves e incluso la muerte si no recibe tratamiento oportuno.

Además del impacto sanitario, la plaga también tiene consecuencias económicas. La afectación al ganado ha incrementado la preocupación por la producción pecuaria y ha contribuido al aumento de los precios de la carne de res en algunos mercados.

Para contener el brote, la FAO y el OIEA impulsarán el uso de la Técnica del Insecto Estéril. Este método consiste en criar moscas macho y esterilizarlas mediante radiación antes de liberarlas en las zonas afectadas.

Una vez liberadas, las moscas estériles se aparean con ejemplares silvestres. Sin embargo, al no producir descendencia, la población del insecto disminuye de forma gradual hasta controlar la plaga.

Las agencias internacionales estiman que una respuesta efectiva requerirá la liberación de hasta 600 millones de moscas estériles cada semana. No obstante, la capacidad de producción actual todavía está por debajo de esa meta.

Actualmente, la única planta en operación se encuentra en Panamá. Esa instalación produce alrededor de 100 millones de moscas estériles por semana, cantidad insuficiente para atender la magnitud del brote que afecta a varios países.

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Por ello, el proyecto contempla fortalecer la infraestructura existente y ampliar la capacidad de producción. En ese sentido, las instalaciones previstas en Metapa de Domínguez, Chiapas, y Mission, Texas, podrían aportar hasta 400 millones de moscas estériles semanales en los próximos años.

Asimismo, los organismos internacionales recordaron que esta estrategia ya dio resultados positivos en el pasado. Gracias a la liberación de insectos estériles, Estados Unidos, México y varios países de Centroamérica lograron erradicar el gusano barrenador durante una campaña anterior.

Finalmente, la nueva inversión busca acelerar las investigaciones y garantizar una respuesta más eficiente frente al resurgimiento de la plaga. Las autoridades confían en que el incremento en la producción de moscas estériles contribuya a proteger la ganadería, reducir las pérdidas económicas y evitar una mayor propagación del insecto en el continente.

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