
Los incendios forestales que afectan el suroeste de Francia continúan fuera de control y han provocado la evacuación de más de 250 mil personas, mientras miles de elementos de emergencia mantienen un intenso operativo para contener el avance de las llamas.
La situación más crítica se registra en el departamento de Gironda, cerca de la ciudad de Burdeos, donde el fuego ha consumido decenas de miles de hectáreas de vegetación y obligado a desalojar comunidades enteras por el riesgo que representa la rápida propagación del incendio.
Para enfrentar la emergencia, el gobierno francés desplegó más de 2 mil 500 bomberos, apoyados por aviones cisterna, helicópteros y personal militar. Las autoridades también cerraron carreteras y suspendieron parcialmente el servicio ferroviario en las zonas afectadas para facilitar las labores de combate al fuego.
De acuerdo con reportes oficiales, las condiciones climáticas, marcadas por altas temperaturas, fuertes rachas de viento y baja humedad, han complicado las tareas de contención y favorecido que las llamas cambien constantemente de dirección.
Además del incendio que afecta Gironda, otros focos permanecen activos en distintas regiones del país, por lo que las autoridades mantienen la vigilancia y no descartan nuevas evacuaciones si el fuego continúa avanzando.
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La temporada de incendios de este año ya es considerada una de las más severas para Francia, con miles de hectáreas devastadas y una movilización sin precedentes de recursos para proteger a la población y controlar la emergencia.



