
La renuncia de María Elizabeth Monreal Reyes a Morena no es un simple cambio de partido. Su salida mueve las piezas del Ayuntamiento de Silao justo cuando cada voto puede definir decisiones importantes.
Eli Monreal ahora es exmorenista. Presentó su renuncia, cerró una etapa y anunció que actuará como regidora independiente. La palabra suena bien. Falta saber qué significa en los hechos.
Porque en política una cosa es declararse independiente y otra muy distinta votar con independencia.
Monreal no presume una larga trayectoria académica. Su verdadera habilidad parece estar en otro terreno: sabe acercarse a la gente, construir grupos, sumar simpatizantes y encontrar espacios dentro de la política.
Y eso también cuenta.
Antes de Morena ya había recorrido otros caminos. Pasó por el PAN, después apareció como candidata del Partido Verde y trabajó políticamente cerca de personajes relacionados con ese partido.
Más tarde encontró espacio dentro de Morena y consiguió llegar al Ayuntamiento de Silao como regidora. Ahora también rompe con ese partido y vuelve a quedar políticamente disponible.
Eli tiene una cualidad que pocos pueden negarle: sabe sobrevivir.
En los círculos políticos de Silao también circulan desde hace años versiones sobre su ambición, su gusto por crecer políticamente y señalamientos no oficiales sobre manejos y relaciones construidas durante sus distintas etapas partidistas.
Son historias que corren entre políticos, funcionarios y personajes que han trabajado cerca de ella. Algunas vienen desde sus tiempos en el Verde y otras aparecieron durante su paso por Morena.
También arrastra viejas diferencias.
Una de las más conocidas dentro de los grupos políticos locales ocurrió con Cecilia Rodríguez, exsíndica durante el gobierno de Carlos García Villaseñor. La relación terminó completamente fracturada.
Pero Eli siguió caminando.
Carlos García le abrió espacio dentro de Atención Ciudadana. Desde esa posición tuvo contacto con comunidades, delegados, campesinos y ciudadanos que acudían directamente al gobierno municipal. A todos supo cómo arrebatarles una propina.
Por cierto, fue ahí donde también fortaleció una de sus principales armas políticas: el trato directo.
Eli puede no tener grandes títulos colgados en una pared, pero para sumar adeptos tiene calle. Y para sobrevivir entre partidos también parece tener doctorado.
Primero un color. Después otro. Luego Morena. Ahora independiente. Ya muy pocos le creen, pero ahí sigue.
Por eso su renuncia llega en un momento especialmente interesante.
El Ayuntamiento de Silao atraviesa una crisis política. El bloque opositor ha logrado juntar seis votos frente a otros seis votos cercanos a la presidenta municipal Melanie Murillo.
En medio está Santa Clara de Marines, una de las obras más importantes y también más disputadas de esta administración.
Y en medio de los intereses económicos, justo aparece Eli.
Si rompe con el bloque opositor, puede modificar completamente la correlación de fuerzas dentro del Ayuntamiento. Si mantiene sus votos anteriores, entonces su independencia será solamente partidista.
Eso es lo que habrá que observar.
En los pasillos ya mencionan posibles acercamientos con Movimiento Ciudadano. Otros incluso hablan de una eventual cercanía con el PAN.
Por ahora son solamente versiones.
Eli Monreal salió de Morena, pero todavía falta conocer su siguiente movimiento.
Lo curioso es que mientras otros discuten qué hacer con ella, Eli parece avanzar tranquila, dejando atrás aliados, adversarios y hasta compañeros de partido.
Poco a poco parece comérselos políticamente.
Ahora falta saber qué sigue después del banquete.
Porque el verdadero examen no será su carta de renuncia.
Será su próximo voto.

