
El PAN reunió en Silao a sus llamados Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad, pero todos miraron directamente hacia la alcaldía.
Oficialmente, participar en ese foro no garantiza candidatura. Pero nadie llega por casualidad cuando el partido empieza a medir perfiles políticos rumbo a 2027.
Por eso conviene mirar quién es quién, qué grupo representa cada uno y qué posibilidades reales tiene para competir finalmente por la presidencia municipal.
Después del foro quedó algo claro: los tres hombres hablaron, pero fueron Melanie Murillo y Anabel Pulido quienes mostraron mejor preparación política.
Estoy seguro que, si la candidatura sale de los personajes defensores, una mujer será, sin duda, la candidata azul.
El candidato del no me acuerdo
José Nicolás Ávila Durán, mejor conocido como Nico, fue durante años parte del grupo político de Juan Roberto Tovar, esposo de la actual alcaldesa, Melanie Murillo.
Nico no apareció ayer en la política. Ni tiene una pizca de tonto como lo visualizan algunos.
Fue regidor, operador y hombre cercano a Tovar cuando aquel grupo controlaba buena parte del tablero municipal.
En los pasillos panistas todavía recuerdan aquella etapa, cuando Nico operaba para Jhony Tovar y, según versiones políticas, cargaba hasta la famosa mochila del dinero.
Hoy por supuesto es otra cosa: aquella relación terminó. Nico rompió con el grupo de Tovar y ahora camina políticamente por su cuenta. Bueno, al menos eso aparenta.
Por eso su frase de que “Silao es un caos” adquiere otro sentido: ya no habla como aliado, sino como operador convertido en crítico.
Y ahí aparece la ironía política: quien ayudó a construir aquel grupo ahora cuestiona al gobierno encabezado por la esposa de su antiguo jefe.
Y entonces surge una pregunta sencilla: ¿Nico quiere corregir Silao, ajustar cuentas con viejos aliados o construir su propia ruta rumbo al 2027 municipal?
O simple y sencillamente, quiere mantenerse en la nómina municipal o en el padrón de proveedores no solo con su ferretería o constructora, de donde han llegado los dineros para varios suspirantes.
Nico es empresario y no es cierto que le interese Silao. Le interesa su negocio. Punto.
Un defensor priista..?
Después aparece Juan Antonio Guevara Balandrán, conocido como el Gordo Guevara, otro personaje cercano al grupo político de Melanie Murillo desde hace años.
Guevara fue director de Desarrollo Rural durante aquella administración del esposo de la presidenta Melanie. Guevara conserva presencia en comunidades, donde conoce líderes, necesidades y rutas políticas del campo silaoense.
Su experiencia rural es importante. Sin embargo, también carga una historia política que muestra que sabe moverse cuando cambian los colores y los proyectos electorales.
En Silao todavía se recuerda que trabajó para el PRI cuando Rogelio Santoyo fue candidato, algo que sus críticos le recuerdan desde aquellos años.
Hoy, convenencieramente, aparece nuevamente dentro del PAN como defensor de la familia, la patria y la nómina, perdón, la libertad.
Eso obliga a preguntar dónde termina la convicción política y dónde comienza simplemente la conveniencia personal.
Guevara es candidato pero para expulsarlo del PAN por apoyar causas distintas a las convicciones azules. Pero bueno, hay que hacer show y ayer se trató de eso.
Guevara mantiene vínculo histórico con Melanie. Nico, en cambio, ya rompió. Ambos conocen desde dentro cómo se construyó aquel grupo político en Silao. Unos más afines a otros, pero cortados finalmente con la misma tijera
Eso hace más curioso el escenario: aliados, operadores y conocidos del mismo grupo hoy pueden terminar peleando entre ellos por la candidatura panista. Parece simulación, pero juran que no es.
El suspirante comodín
El otro suspirante es Manuel Solís Origel, quien se maneja a su particular estilo. Es menos ruidoso, más discreto y suele encontrar espacio dentro de grupos y administraciones panistas sin mayores problemas.
Su principal habilidad parece ser sobrevivir políticamente. Ha sabido negociar, mantenerse cerca y evitar rupturas cuando cambian los grupos dentro del PAN en Silao.
Eso puede servir para conseguir cargos. Pero para gobernar Silao también hace falta liderazgo, carácter, propuestas claras y capacidad para convencer a mucha gente.
En el foro, Solís tampoco logró marcar una diferencia fuerte. Su discurso fue medianamente correcto, pero quedó lejos de convertirse en una propuesta realmente dominante.
La candidata de estatal
Entonces apareció Anabel Pulido López y ahí cambió el tono. Ella mostró preparación, experiencia administrativa y más orden al momento de responder las preguntas.
Anabel pasó por instituciones importantes, trabajó cerca de Teresita Rendón Huerta y después dirigió durante varios años el Instituto Estatal para las Mujeres. Su principal aportación fue evitar la posible la alerta de género que finalmente llegó.
Anabel tiene buenas relaciones dentro del PAN estatal. En los pasillos la ubican muy cercana a Juana de la Cruz Martínez, actual dirigente estatal panista y quien supuestamente le favorece hasta con porras discretas.
Eso importa porque Anabel no llega solamente con discurso. También cuenta con experiencia, relaciones políticas y menos desgaste.
Por eso ella parece hacer más ruido contra una posible reelección de Melanie que Nico, Guevara o Solís, aunque todavía nada está decidido oficialmente.
Melanie y dos rayitas más de humildad
La alcaldesa Melanie tiene ventajas claras como defensora y suspirante a la reelección: gobierna, conoce los problemas, maneja información diaria y durante el foro mostró mejor capacidad para responder y defender sus ideas.
Pero también carga todos los problemas de su gobierno: inseguridad, conflictos políticos, obras pendientes, errores administrativos y el desgaste natural de gobernar.
Dos rayitas le humildad le elevarían varios puntos a su favor, pero no falta si quiere, sino si puede en próximos meses.
Anabel llega más ligera. No tiene que defender baches, pleitos de Ayuntamiento, problemas de seguridad ni decisiones municipales que puedan convertirse en ataques electorales.
Pero su reto será demostrar que también puede conectar con colonias, comunidades y votantes comunes, no solamente con abogados, funcionarios y dirigentes del partido estatal.
Si el PAN decide nuevamente postular a una mujer, la pelea más seria podría quedar entre Melanie Murillo y Anabel Pulido.
Melanie representa continuidad y estructura municipal, algo que Silao necesita para despegar aún más, pero todo mundo sugiere a Melanie bajar un poco del ladrillo y evitar gastos de fiestas de convivencia.
Anabel representa una opción distinta, aunque llama la atención que la gobernadora Libia le dio las gracias en su sexenio y desde entonces está fuera de la nómina. Quizás por eso ahora sí se decidió buscar la candidatura, pues años atrás siempre desairó la posición.
El peor pecado de Anabel es que vivió lejitos de Silao, alejada del bullicio y de la sociedad. Ella disfrutó los tiempos de gloria de sus relaciones estatales con los ex gobernadores, sobre todo con el de la casa azul de Texas, sin importarle siquiera Silao o el barrio que la vio crecer.
Los tres hombres pueden hacer ruido, negociar espacios o dividir grupos. Pero hoy ninguna figura masculina parece superar políticamente a esas dos mujeres panistas.
Así quedó el foro: ellos levantaron la mano, pero ellas mostraron mejores armas. Y dentro del PAN, esa diferencia puede valer una candidatura completa.
Al final, los panistas, por no decir la dirigencia, decidirá quién será candidato. Después, los silaoenses decidirán algo mucho más importante: quién gobernará el municipio entre 2027 y 2030.
Continuidad o novedad? La disputa está abierta, sino hay mayores sorpresas.

