
Guanajuato, Gto., 13 de octubre de 2026.— El dolor y la indignación llevaron a unos 200 estudiantes de la Universidad de Guanajuato (UG) a las calles para exigir justicia por su compañero Joan Francisco Díaz Rodríguez.
Vestidos de blanco, con flores, veladoras y globos, los universitarios protagonizaron una marcha silenciosa para reclamar el esclarecimiento de la muerte del joven de 21 años.
La movilización comenzó en la Alhóndiga de Granaditas y avanzó por la calle de Positos hasta las escalinatas del Edificio Central de la Universidad de Guanajuato.
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Durante el recorrido, los manifestantes mostraron pancartas con mensajes de protesta, dolor y preocupación por la inseguridad que enfrenta la comunidad estudiantil.

“Nos falta una abeja”, “¿Quién nos cuida?” y “Todos deberíamos volver a casa”, expresaron los jóvenes a través de sus cartulinas.
La protesta ocurrió después de que la Fiscalía General del Estado confirmó la identidad del universitario, quien permanecía desaparecido desde finales de septiembre.
Joan Francisco desapareció el 28 de septiembre y sus familiares, amigos y compañeros emprendieron una búsqueda para localizarlo, sin imaginar el desenlace de su ausencia.
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El 4 de octubre, las autoridades encontraron un cuerpo en el cauce del río Pastita, en Guanajuato capital, cuya identidad confirmaron posteriormente mediante pruebas genéticas.
La noticia causó consternación entre los universitarios, particularmente porque Joan participaba en actividades sociales y ambientales relacionadas con la recuperación del propio río Pastita.

El joven cursaba estudios en la División de Ciencias Económico Administrativas y formaba parte de una comunidad que ahora reclama respuestas sobre su fallecimiento.
La Fiscalía mantiene abierta la investigación para establecer las circunstancias de su muerte y determinar posibles responsabilidades, sin que hasta ahora exista una conclusión pública definitiva.
La marcha también reflejó la preocupación de los alumnos por su seguridad y por las condiciones que enfrentan diariamente dentro y fuera de la universidad.
Al concluir el recorrido, flores, veladoras y mensajes de despedida acompañaron el homenaje al estudiante, cuya muerte dejó de ser solamente una tragedia familiar.
Los jóvenes transformaron su duelo en una exigencia colectiva: esclarecer lo ocurrido con Joan Francisco y evitar que su muerte quede sin respuestas.



