Por Paola Trujillo

El 22 de octubre de 1999 fue inaugurado el museo  en la casa donde nacieron dos de  los más  prolíficos artistas Silaoenses: Tomás y José Chávez Morado.

En su interior se guardan borradores de las grandes obras monumentales realizadas entre los años de 1930 y 1990, de igual forma se conservan   más de treinta obras del maestro  Tomás.

En sus entrañas también se encuentra un mural que fue trazado por José Chávez Morado pero que tuvo que ser suspendido por motivos de salud. Fue continuado por  Adolfo Mexiac y Patricia Salas por encargo del maestro y colaboraron con la obra Guadalupe Villaseñor y Adrián Sandoval. Se terminó de realizar en junio de 1999.

José Chávez Morado es considerado como uno de los mejores artistas del siglo XX y uno de los cinco grandes muralistas de México. Nació un 4 de enero de 1909, en Silao de la Victoria, Guanajuato.

Fue un hombre familiarizado con el trabajo arduo, un observador atento y, por encima de todo, un apasionado del arte. Le tocó vivir fragmentos de la Revolución mexicana, de tal forma que ésta se coló en su vida e inundó sus sentidos: el color y el olor a sangre se mezclaban con el aroma a tierra mojada, los lejanos sonidos de los balazos, las imágenes de personas fusiladas, la fragancia a pesadumbre y dolor.

Esas imágenes que acompañaron su niñez: la guerra, los indígenas, la pobreza, el dolor y  las leyendas definieron su pensamiento  que se reflejaría años más tarde en su obra pictórica.

Tomás Chávez Morado nació un 29 de diciembre de 1914 en Silao de la Victoria dedicó su vida al arte y a la enseñanza. Fue profesor del Instituto Nacional de Bellas Artes y de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guanajuato.

Creó las cabezas de águila que señalan la ruta de Hidalgo en su lucha por la Independencia de México.

A través del lenguaje artístico exaltó las diferentes tonalidades que la vida mostraba, estableció un diálogo con la sociedad y de igual forma buscó darle forma y sentido a todas las inquietudes de su

José y Tomás Chávez Morado son dos de los grandes artistas que ha dado Silao a la historia, en su museo se resguarda parte importante de  la memoria colectiva de una ciudad.

El museo, que abre nuevamente sus puertas,  protege el acervo de otros tiempos y de maravillosas piezas que continúan deslumbrando a muchas generaciones.

 

 

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