Imágenes harto elocuentes del pasado domingo: En vehículo descubierto, el Presidente López al centro; a su diestra el Secretario de la Defensa Nacional; a su siniestra, el de Marina; en la retaguardia, semioculto el secretario civil, el de Seguridad.

Escenario: Campo Marte, instalación militar. Banderazo a la Guardia Nacional que se inaugura como un aparato más del Ejército, no obstante exigirse en la Constitución debía ser civil.

Los discursos de comandante y almirante no dejan duda: “Las Fuerzas Armadas seguirán aportando recursos humanos y materiales para consolidar el funcionamiento y operatividad de la Guardia Nacional”. Y el Presidente declaró a diario nacional en entrevista publicada este lunes 1o: “Si por mi fuera desaparecería al ejército y la marina y los convertiría en Guardia Nacional”; lo está haciendo.
La idea que el Presidente tiene y con la que inició ese día el despliegue de este “nuevo cuerpo de seguridad” no es la definida en la Constitución según reforma constitucional publicada el 26 de marzo; es la visión anterior del Presidente que cuando se discutió en Cámara de Diputados se le cuestionó por militarizante y no se le aprobó y desde entonces se criticó falta de estrategia para fortalecer corporaciones estatales y municipales.

Se enfatizó que idea original sería punto de no retorno del Ejército a cuarteles. Calderón sí planteó que el uso de las Fuerzas Armadas sería temporal, subsidiario, en tanto estados y municipios fortalecían capacidades policiales locales.

El presidente López desconoce conscientemente mandato constitucional de construir un aparato civil para seguridad pública impulsando uno abiertamente militar, exhibido en instalación militar, con mandos militares en servicio activo –su comandante es el General Rodríguez Bucio, y todos sus coordinadores territoriales y estatales provendrán del ejército o la Marina por los requisitos de antigüedad establecidos-.

Son militares que, como denunció el Dr. Alejandro Madrazo Lajous, no tienen los controles de confianza que sí se hacen pasar a civiles, con equipamiento militar que ahora solo pintaron con insignias de la Guardia Nacional (insignia es águila de Morena y descarada violación a la Ley del Uso del Escudo y Bandera Nacionales).

Lo más grave de su denuncia: No va haber federalismo ni seguridad si ejército es “pomada del tigre”, remedio para todos los males del país. “La militarización es reflejo y causa de la destrucción de capacidades del estado. No es forma de construir un sistema federalista funcional porque el Ejército es centralizado, vertical, jerárquico y poco propenso para construir seguridad pública.

La seguridad sostenible se construye desde abajo y desde comunidades (de la periferia al centro). La lógica central militar es la ocupación territorial y armamento, en tanto la delincuencia organizada se combate con inteligencia”.
A Irapuato vendrán 300 elementos de Guardia Nacional (de Brigada de Policía Militar vinieron hace un año 2,400) de los 70 mil integrantes que se dice conforman GN. (En la Cd de México hay 21 mil policías y de la GN se asignaron apenas 2,700, poco más del 12%).

En el mejor de los casos la GN cuenta con aproximadamente 50 mil elementos apresuradamente incorporados y ya se asignaron 26 mil a las fronteras norte y sur -los elementos de policía federal transferidos pasan procesos denigrantes-.

Quedan 24 mil para más de 2,400 municipios restantes, absolutamente insuficientes para atender requerimientos de seguridad de la población, en el supuesto de que el despliegue amplio de elementos federales tenga efectos pacificadores.

En la presidencia imperial, el Zar-ganso apuesta el prestigio de las Fuerzas Armadas. Fraude a la ley.

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