La comida de AMLO en Silao

Fue una comida rápida y sin amigos políticos, ni mítines, ni porras, ni nada de esas acciones que Morena, el PRI y el PAN, quieren exhibir como para mostrar su “fuerza política”.

Tampoco fue en un restaurante de lujo, ni rodeado de militares con cinturones de seguridad de hasta 5 kilómetros. Nada de eso.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se detuvo en La Palapa del Bajío, un restaurante sencillo de Silao, ubicado a un kilómetro del aeropuerto.

AMLO comió en el restaurante de la familia silaoense, Bustamante.

– Vine porque me dijeron que aquí hacían las mejores carnitas, dijo equivocadamente el presidente.

– No. Aquí no hacemos carnitas, aquí hacemos las mejores arracheras y hay buffet, le corrigió la gerente, Martha Bustamante.

Lo cierto es que AMLO le entró con más apetito al chicharrón con frijoles, se sirvió una sopa azteca y le gustó más el agua de Jamaica que la de naranja. No tomó refresco.

A decir de los enterados, en la mesa estaba el presidente Andrés Manuel, el general Luis Rodríguez, el gobernador del estado, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo y dos militares más.

Una media hora antes, dos hombres habían llegado al restaurante de los Bustamante para “apartar” el lugar para unas 15 personas. De pronto el estacionamiento se llenó de militares.

Cuando el dueño de La Palapa llegó a su negocio, pensó lo peor, pues en Guanajuato, la presencia de militares y policías, connotan la violencia o muerte que impregna al estado en los últimos 4 años.

Por fortuna no eran malas noticias.

En el interior estaba el presidente de la República, Andrés Manuel López, a quien saludó cuando éste se retiraba del lugar y el gobernador Diego había pagado la cuenta.

“Nunca pensé que estaba el presidente en mi restaurante. Nos dimos cuenta cuando, al entregar la bebida, lo vimos sentado en la mesa.

“Señor presidente, bienvenido”, le dijeron.

“Con el presidente había unas 6 en la mesa y quien pagó la cuenta fue el gobernador. Sacó el dinero de su bolsillo y nos pagó”, dijo Martha quien cobra 200 pesos por cada buffet.

Cuando finalmente todos se dieron cuenta de que estaba ahi el presidente, los empleados del restaurante también se tomaron la foto del recuerdo y algunos comensales ubicaron al Mandatario Federal casi cuando se subía a su vehículo.

“A diferencia de otros presidentes, AMLO llegó sin tanta seguridad, ni tanto arguende. Es un hombre muy sencillo”, dijo la gerente, orgullosa de tener al presidente en su restaurante, La Palapa del Bajio.

Ella fue testigo de cómo al Gobernador y el presidente disfrutaron la comida, se reían efusivamente y parecía que, ciertamente, ambos eran parte del partido “México”, ese que existe en la retórica de la mañaneras.

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