Si no les cae el 20, nunca llegarán al 21

Alfonso MachucaEste 2020, será el año de la consolidación para quienes pretenden una reelección y una candidatura con rumbo a las elecciones del 21.

Por supuesto que tendrán que esperar las definiciones de los partidos políticos, aunque no hay manera de negarles el derecho a los actuales alcaldes.

El que ya dijo que va con rumbo a la reelección es el edil panista de Silao, Toño Trejo Valdepeña, cuyos números ya no le favorecen tanto. A diferencia de los tiempos de Maciel, el PAN tiene muy poca ventaja.

Toño ha sumado escándalos en vano y se ha confrontado con algunos grupos sociales con quienes incluso mantiene una sana distancia. Por supuesto que en votos no suma, sino resta.

Eso sí, mantiene un poder absolutista con la militancia panista, todavía más que el siempre regidor, Jorge Galván.

La diputada incógnita de Silao, la desconocida, Melani Murillo, no suma ni a su propia familia para que puedan votar por ella en caso de buscar la Presidencia de Silao. Sólo un dedazo le premiaría.

Quien también ya levantó la mano es el presidente panista de la capital, Alejandro Navarro Saldaña, cuya sentencia de derrota, prácticamente la tiene firmada.

Alejandro ha dejado en claro que su llegada a la Presidencia fue para hacer negocios. He enviado a las momias para sacar dinero en otros municipios y nadie sabe como de cuánto fue el trato.

Tampoco se sabe cómo será el proceso de concesión de la basura ni los estacionamientos pactados con la iniciativa privada. En su administración la opacidad es la reina de casa.

Además, se ha blindado con el tema de usar los recursos públicos para ir a ver partidos y, aunque logre la impunidad en el caso, los capitalinos no lo reelegirán ni de chiste.

En Irapuato ya no le será posible la reelección al blanquiazul, Ricardo Ortiz, quien a decir de los enterados tendrá que buscar desde este momento a su posible sucesor.

Y lo mismo pasará con el panista, Héctor López, sentenciado a cargar la sombra de perder el estadio León y de ignorar la ola de violencia y crímenes en su terruño de León.

Los alcaldes tendrán que hacer ajustes, movimientos, negociaciones y, sobre todo, bajar dos rayitas a la soberbia que transpiran.

Si no consolidan sus proyectos este 2020, difícilmente podrán remontar en el último año de su administración y, para entonces, su sepultura política será más que inminente.

Si no les cae el 20, nunca llegarán al 21.

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