Cuando la Isla Azul sí era grandeza

Con Vicente Fox, Guanajuato era la tierra de oportunidades. Se dedicó a vender ilusiones y preparar su lanzamiento nacional.

Con Juan Carlos Romero Hicks, Guanajuato era mejor que nunca y consolidó proyectos importantes en materia económica y turística.

Con Juan Manuel Oliva, Guanajuato contigo vamos, el desarrollo educativo marcó un precedente muy significativo, además de consolidar el clúster automotriz que hoy es famoso.

Luego vino el desgaste.

Con Miguel Márquez, Guanajuato era orgullo y compromiso de todos, pero para entonces los índices de inseguridad marcaban una alerta importante.

El orgullo se convirtió en pecado y el compromiso en negligencia.

Márquez presentó como su mejor propuesta de seguridad, aquel famoso y fallido programa “Escudo” que costó varios miles de millones de pesos.

Fracasó, por supuesto, pero además, favoreció la corrupción.

A casi 7 años de distancia y ahora con el gobernador Diego Sinhué Rodríguez, la apuesta es que Guanajuato sea grandeza de México.

Pero cada día estamos más lejos de esa promesa.

El error del gobernador fue atender la puntada de parecerse a Singapur, un país que combatió en serio la corrupción y repuntó su economía sin mucha deuda.

Aquí, en la simpleza de la grandeza, todo parece broma. Ni se combate la corrupción, ni se repunta en la economía, ni en la salud, ni en innovación, ni en nada. No hay rumbo.

Hace algunos años, Guanajuato no necesitaba parecerse a nadie. Era un estado de vanguardia, enfocado a diversificar sus economías e inversiones bastante eficientes.

Romero Hicks dejó a Guanajuato muy bien encarrilado en el desarrollo económico y de infraestructura.

Oliva sentó las bases para “generar” obreros profesionales para las empresas automotrices, para algunos mal visto, pero fue el auge de la educación y las becas.

Márquez sólo cosechó sin problemas todo ese esfuerzo de sus antecesores. Su único reto era la seguridad y nunca logró contrarretar los altos índices de criminalidad.

El exgobernador apostó por dos hombres que han demostrado su incompetencia desde el inicio, tanto en seguridad como en procuración de justicia. Todos conocen sus nombres.

El error de Diego Sinhué es exactamente lo mismo, pero potencializado.

No sólo se colude con su antecesor, sino que se olvida del bastión panista del país, la tierra de oportunidades, el paraíso terrenal, la isla azul de ejemplo.

Guanajuato era la tierra de vanguardia, de oportunidades, de desarrollo y de ejemplo nacional.

Ahora, es lo contrario.

Sólo tienen el deseo de parecerse a Singapur, cuando para ser objetivos, Guanajuato era mejor que muchos otros países del mundo.

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