El homenaje que pretende ocultar la negligencia

Alfonso MachucaAyer el alcalde de Silao, Toño Trejo, recordó el crimen contra dos policías municipales, Iván Palomares y Rodolfo Ortiz, a quienes rindió un homenaje póstumo.

El tema resulta importante porque, por primera vez, hacen una ceremonia especial a policías caídos y entregan un reconocimiento a los familiares de éstos.

Pero el caso del policía, Iván Palomares, es un asunto que no debe considerarse menor y que debe investigarse por todas las autoridades correspondientes.

Mire usted.

Palomares tenía 24 años. Su sueño era ser criminólogo. Vivía en la conocida colonia El Progreso y, emocionado por su vocación, decidió ingresar a la corporación de Silao.

Durante 6 meses cursó disciplinadamente su academia y, finalmente, en noviembre pasado, Iván recibió el título de oficial y lo enviaron a la calle.

El alcalde jura y perjura que todos los recién egresados de la academia hacen labores de prevención y, por consiguiente, no usan arma, pero no es cierto.

Los recién egresados son enviados a operativos y respaldan en muchas ocasiones a sus compañeros patrulleros. Justo eso le pasó Iván. Lo enviaron a guerra sin arma, ni defensa alguna.

Todavía es un misterio por qué razón en la Dirección de Seguridad Pública Municipal, no habían realizado los trámites necesarios para que sus nuevos agentes porten arma.

Ayer, cuando se le preguntó al alcalde Toño Trejo sobre el trámite, dijo que era cuestión de días de que llegaran los permisos, pero no precisó ni cuándo comenzó el proceso, ni por qué no lo habían hecho desde mucho antes.

Resulta preocupante, además, que el joven policía decidiera “por vocación propia” irse de chofer de uno de sus compañeros y enviarlo a patrullar las calles inseguras de Silao a media noche.

¿Quién autorizó esa emoción vocacional del joven cadete? ¿Por qué permitieron que patrullara sin pistola? ¿Cómo es que no han tramitado las licencias de uso de arma, si ya tienen 3 meses trabajando?

El Presidente Municipal sabe que los trámites para portar arma se resuelven en 30 días, lo que resulta inexplicable por qué no lo han hecho.

El homenaje al joven policía Iván Palomares fue muy bonito, muy emotivo, pero su muerte no puede quedar impune. Alguien debe responder por semejante negligencia.

No es posible tanta indolencia, como para considerar el hecho como algo atípico.

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