Mientras que, para los ciudadanos de Guanajuato, los organizados y también los que no lo están, la seguridad y la tranquilidad constituyen un asunto primordial, urgente, que ha llegado a ser un tema de vida o muerte, para quienes se ostentan como sus representantes en el Congreso, la cuestión no pasa de un mero trámite, un “proceso”, una papa caliente que les urge despachar lo más rápido posible.

Este lunes por la tarde, un grupo de ciudadanos de diversos colectivos del estado, sumados en la plataforma Fiscalía que Sirva, tuvieron la oportunidad de un encuentro con la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, conformada por representantes de cada una de las bancadas y diputaciones unitarias allí representadas.

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Protesta social contra el pase automático al procurador carnal Carlos Zamarripa. Foto: kuali.com.mx

Fue la oportunidad de conocer de cerca la escasa relevancia que los diputados que aseguran representarnos, que trabajan en unas oficinas que no tiene ni la mayor trasnacional que opera en Guanajuato, le otorgan a la decisión de dotar de autonomía a la función persecutora de los delitos y a quien colocarán al frente.

De parte de la fuerza política mayoritaria, representada por el diputado Jesús Oviedo, solo fue posible conocer las justificaciones mediante las cuales han decidido avalar el pase automático de Carlos Zamarripa desde sus nueve años de procurador para otorgarle otros nueve años como fiscal general, que no autónomo, pues va a resultar el fiscal más carnal del país.

Fue francamente lamentable observar como las justificaciones del PAN se remiten a las cifras de propaganda que el propio procurador Zamarripa ha tratado de vender en los últimos meses como muestra de su “eficacia”, frente al deplorable panorama que todos observamos y padecemos. El Congreso, atendiendo a su carácter de poder equilibrante, ni siquiera ha hecho la tarea de formular su propio análisis, sino que defiende su posición con las tarjetas informativas que se producen en la propia Procuraduría.

Algo parecido ocurre con la integración de la nueva ley de la Fiscalía General, donde las principales aportaciones provienen de los propios funcionarios de la actual procuraduría, por lo que se han rechazado propuestas como la de la autonomía de los servicios periciales para la investigación de los delitos, realizada por el magistrado Miguel Valadez y parte de los puntos que se impulsan desde el movimiento Fiscalía que Sirva.

Es decir, vemos como es el propio Carlos Zamarripa Aguirre quien activa políticamente para postularse como nuevo fiscal general, contando con las complicidades políticas del gobierno y los diputados del PAN, ¿puede haber una mayor definición de fiscal carnal?

Zamarripa nunca podrá ser un fiscal que investigue con credibilidad a un funcionario panista.

Más probable es que fortalezca su posición como pieza clave para la gobernabilidad panista, poniendo a su servicio todos los elementos que ha desarrollado en estos años: espionaje cibernético, utilización política del ministerio público, intimidación y procuración selectiva de justicia.

Frente a esa operación de estado, que lo único que muestra es el debilitamiento político del PAN y su necesidad de recurrir al expediente de la fuerza para sostenerse en el poder, observamos enfrente a una oposición que se balancea entre la incompetencia, la obsecuencia, la abierta complicidad y la impotencia para establecer un discurso alternativo imaginativo y creíble.

Hoy en día, pese a su propaganda aberrante de hacerse pasar por Congreso abierto y dialogante, en un palacio posmoderno de 800 millones de pesos que quieren hacer pasar por “casa abierta” pero donde están prohibidas las manifestaciones sociales, podemos decir que los diputados de Guanajuato están a una distancia sideral de los sentimientos, necesidades y preocupaciones de sus verdaderos mandantes: los ciudadanos de Guanajuato.

Debería ser particularmente triste para los panistas, que irrumpieron en Guanajuato hace treinta años como una fuerza política que trajo frescura e irreverencia, verse ahora como cultivadores de “la línea”, de “lo que usted diga señor gobernador”, de la justificación de lo injustificable”. En síntesis, de la traición a sus principios, a la esperanza que les siguen depositando sus electores y a un futuro que no será mejor que la lamentable situación que vivimos.

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