*Cuando Guanajuato se incendió

No crea que fue de incendios forestales por el calor…ojalá.

La verdad es que a estas alturas, que se esté insistiendo desde los gobiernos federal de Andrés Manuel López Obrador; estatal de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo y municipales en achacarle a uno u a otro grupo delictivo el in crescendo número de homicidios o actos violentos de grupos a quienes se identifica como del crimen organizado, casi ya nos tiene sin cuidado a las y los guanajuatenses.

El caso es que los expliquen como quieran y le encuentren la causa que les parezca, pero que ya no ocurran.

Pero luego resulta que, justo cuando pensamos que ya no ocurrirá un caso que nos espante o nos sorprenda, ¡zas! Surge uno que nos sigue dejando con la boca abierta.

¿O no?

El sábado, varios medios informativos locales reportaban los asesinatos de 18 personas en el estado durante la víspera.

Fue una semana en la que, de golpe y porrazo, cinco custodios o guardias penitenciarios del Cereso Mil de Valle de Santiago perdieron la vida; varios cuerpos fueron abandonados con heridas de bala en Apaseo el Grande y Apaseo el Alto, incendiaron vehículos de grandes dimensiones en Celaya…y párele de contar, porque se asusta.

El caso es que hasta la fecha, autoridades encargadas de la prevención, la procuración o la impartición de justicia le buscan tres pies al gato…digo, tres explicaciones distintas a los hechos. La verdad, como si a estas alturas eso importara en la percepción de las y los guanajuatenses.

Lo que rebota es el estrepitoso fracaso de la prevención, por donde quiera que se le mire.

Que en Guanajuato tengamos meses en los índices más elevados en el país de los delitos de alto impacto como los homicidios dolosos, requiere obvio, evidente, clarísimo, inobjetable a estas alturas, de decisiones que el gobernador Diego Sinhue Rodríguez no está tomando…porque las que está tomando no parecen servir mucho que digamos.

En  el entramado de versiones que se arma entre la vocera Sophía Huett, el Fiscal Carlos Zamarripa y el Secretario de gobierno Luis Ernesto Ayala, queda más la confusión que la certeza.

Y sigue la mata ardiendo.

*Jolgorio en casa ajena

Echando las campanas al aire, el Alcalde Alejandro Navarro celebró desde ya su primer informe de gobierno, con todo y que apenas lo aprobó el Ayuntamiento: no consiguió salir totalmente planchado con el documento; es decir, la unanimidad no se pudo, no se pudo.

Pero qué le hace. Muy apenas aprobado el informe, Navarro se fue con todo su gabinete y dos que tres regidores de ésos “puros cuates” a brindar por el visto bueno que así, por un pelito, aprobó el cuerpo edilicio.

Y hasta ahí no hubiera pasado nada, si no fuera por el detalle, de que la sede del brindis fue nada menos que la Casa de la Cultura.

Dicen quienes lo defienden que nada más fueron unas copitas de clericot, al cabo que eso pasa en las casas de la cultura, donde en las inauguraciones y eventos también se brinda y nadie dice nada.

Aunque en esta ocasión fue a puerta cerrada y hasta con mobiliario de una cervecera, que por cierto no vende vino tinto (para el clericot).

Resulta curioso, que el alcalde, siendo un prominente empresario, no haya escogido hacer el brindis en su hotel o en su restaurante, o en su jardín de fiestas, donde a sus anchas hubiera podido ser un generoso anfitrión.

Pero no. Parece que se trataba de buscar un edificio público, como para demostrar que con los inmuebles públicos hace lo que quiere…como con todo lo demás desde su cargo.

Al fin que para eso es el presidente, o eso ha dicho tantas veces, fuerte y quedito, en lo público y en lo privado.

*Un rastro computarizado

Qué alboroto y polémica han causado la decisión (¿otra?) del alcalde Alejandro Navarro Saldaña de quitar a la directora del Centro de Control Animal (CECA), la veterinaria Sandra Rivera Navarro, para nombrar en su lugar al ex director del Rastro Municipal, Juan Pablo Rodríguez Fonseca.

Aunque suene a mal chiste o a humor negro, es ésta el tipo de decisión que se toma desde el gobierno municipal.

He aquí un fragmento de la carta que han publicado en redes sociales como “Perros perdidos Guanajuato capital”, a propósito y en rechazo de la salida de la doctora (ella sí, veterinaria) del CECA:

“Sociedad Estatal animalista de Guanajuato trabaja a favor de los seres vivos en diferentes acciones tanto educativas , formativas , de rescate , en el trabajo conjunto con ayuntamientos y con el Congreso local ; quienes en ella participamos queremos pronunciarnos en desacuerdo con el cambio de la persona encargada del centro de control animal de Guanajuato capital, ya que la Mvz Sandra Alejandra Rivera Navarro desde su ingreso mostró no solo interés, sino capacidad y vocación de servicio sin nada que imputar en su manera de manejar el CECA…”.

Por supuesto, esta carta va dirigida al alcalde Navarro Saldaña.

Lo que no dice esta carta es que Juan Pablo Rodríguez, si bien ha estado dirigiendo el Rastro Municipal, tampoco cubre el perfil idóneo para este trabajo.

Dicen los que saben que Rodríguez cuenta con una cédula profesional como técnico en computación.

Así que ahora pasaremos de contar con un rastro muy digno de los avances digitales, a disponer de unas campañas de vacunación ad hoc.

En el gremio de los médicos veterinarios y en las redes sociales, se ha señalado que la doctora Sandra Rivera sí es veterinaria, y la manifestación de las organizaciones y algunas personas en lo individual es que se sabe de su capacidad de servicio y su capacidad, misma que más bien no le están reconociendo.

Las organizaciones incluso advierten que ese tipo de decisiones impactan en la propia participación ciudadana, puesto que se generan rupturas y las organizaciones que apoyan al organismo de control animal capitalino  en la adopción de los animales, por decepción optarían por no hacerlo.

 

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