1.- Los poderes todavía no desaparecen

Tras el amago de desaparecer los poderes en Guanajuato, los panícolas aprovecharon la coyuntura y emprendieron una campaña de reposicionamiento del gobernador, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, quien tenía varias semanas de brillar por su ausencia.

Lo raro de todo es que, al mismo tiempo también se corrió una campaña de desprestigio contra las y los representantes de Morena, al grado de que sus familias recibieron amenazas de muerte por pensar diferente.

Patético tanta cizaña en la Isla Azul.

A fin de bajarle dos rayitas a las agresiones, el senador de Morena, Ricardo Monreal, intervino en la polémica y advirtió al gobernador Diego Sinhué, que sus súbditos de la administración andaban gastando el dinero público y su tiempo oficial en campañas políticas fuera de tiempo.

Pero, además, le recordó que el escrito de la desaparición de poderes todavía se encuentra en la Comisión de Gobernación del Senado de la República, donde todo puede pasar, pese a las frases de canciones de cantina que usaron para defender la democracia del terruño.

En otras palabras, Monreal dijo que el asunto de la desaparición de poderes en Guanajuato es tan serio como los crímenes que suceden a diario. Y que la solicitud es tan formal como las próximas auditorías que emprenderán al Gobierno de Guanajuato, a fin de exhibir la corrupción que impera en las esferas de gobierno.

Desde entonces, como que todo mundo guardó silencio. La intensidad de la defensa democrática disminuyó de un día para otro y quién sabe si el PAN gastará más dinero en movilizar gente para “defender la democracia ciudadana”.

Bueno, también ayudó en la reconciliación, las declaraciones del presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien pidió a todos y cada uno de sus apasionados políticos, mayor cordura, mayor serenidad, paz y paciencia.

La semana de Zamarripa

El fiscal del estado, Carlos Zamarripa Aguirre, tuvo otra semana negra, por todos y cada uno de los asesinatos que subieron de tono…y de personajes, pero además, de los asuntos judiciales que se le revirtieron.

De entrada, el tema de Bárbara Botello, la ex alcaldesa de León; quien, con foto en los juzgados del terruño, presumió en redes sociales que fue absuelta de los cargos que le había imputado la fiscalía y su titular.

En otras palabras, la estilista no era pagada a través de una nómina de la Secretaría de Seguridad Pública, ni tampoco desvió recursos públicos como se le pretendía comprobar. El teatro se cayó muy rápidamente y ahora se sabe que las acusaciones pueden ser más de persecución política que de verdad comprobable.

Lástima para el fiscal.

Por cierto, Zamarripa tendrá que rendir cuentas de los regidores asesinados. Ayer adelantó que tenía algunas señales de los criminales y prometió dar más detalles la siguiente semana. A ver si no resulta ser una promesa hueca.

El contrato de Arroyo y Navarro

Si el alcalde de Guanajuato, Alejandro Navarro, se vio mal acarreando gente a su informe y repartiendo despensas para que lo escucharan, peor se vio negándolo todo, ante las evidencias que documentaron los medios de comunicación.

Además de que el informe estuvo plagado de informalidades, gritos, guaruras y manifestaciones, aquello se tornó en un mal espectáculo de lucha libre, de tal manera que muchos preferían salirse de lo que fue colmena basquetbolista. Eso sí, los hombres de negro del presidente no dejaban salir a nadie hasta escuchar el mensaje del mitin, perdón, del gobernador Diego.

Pese a todas las irregularidades y quejas, hubo quienes felicitaron al edil por su día de informe y hasta recibió tuits y retuits. El más movido en eso fue, curiosamente, el exembajador y priista, Francisco Arroyo Viera, quien, por cierto, tienen firmado un contrato de casi un millón de pesos con Navarro por la renta de varios inmuebles.

Con razón tanto aplauso.

Print Friendly, PDF & Email



DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here