Inventario interminable de fallecidos. Horrible, la semana pasada. Se agrava la sensación de miedo, coraje, impotencia ante incremento de delincuencia que autoridades locales y federales no saben contener –y Trump fomenta allá-:

Homicidio de mujeres celayenses que un día antes exigieron a alcaldesa atender extorsiones. En Uruapan 19 cuerpos torturados, colgados o desmembrados – supuestos extorsionadores- por integrantes de cártel de Jalisco, engallado y en exterminio de rivales -200 elementos de Guardia Nacional llegaron un mes antes-.

En Cohuecan, Puebla, siete personas masacradas por turba frente a Guardia Nacional y policías municipales pasivos; Irapuato, Yuriria. La bestialidad funciona por ineptitud de autoridades, impunidad y ausencia ciudadana. En Ciudad de México primer semestre del año secuestros crecieron 550 %, extorsiones 127%, homicidios 48%, violaciones 46%.

Ante la masacre de Uruapan, el presidente López Obrador afirmó que “son un desafío” para las autoridades y repitió que no caerá en una guerra contra delincuentes (¿excepto sus enemigos políticos?). Como es omiso ante la criminalidad, Trump ya amenazó con descertificarnos de la lucha contra drogas: será peor que imponernos aranceles por migrantes.

Al ritmo que va, AMLO concluirá con más de 200 mil asesinatos. Que deje de mentir y cumpla su protesta de guardar y hacer guardar la Constitución, y gobernadores y alcaldes también.

¿Qué hacer como ciudadanos? La seguridad ciudadana es una construcción ciudadana: necesitamos involucrarnos en la prevención social de la violencia y la delincuencia, que abarca los ámbitos social, comunitario, situacional y psicosocial.

La prevención social se realiza mediante programas de desarrollo social, cultural y económico -salud, educación, vivienda, empleo, deporte desarrollo urbano-; la promoción de actividades que eliminen marginación y exclusión; el fomento de la solución pacífica de conflictos; estrategias de sensibilización para promover cultura de legalidad, el respeto a las diversas identidades culturales. Incluye programas enfocados a grupos y comunidades en altas condiciones de riesgo o afectación –niños, mujeres, jóvenes sin educación ni empleo, adultos mayores-.

La prevención comunitaria atiende factores que generan violencia y delincuencia mediante la participación ciudadana y comunitaria en acciones que establecen prioridades mediante diagnósticos participativos, mejoramiento de condiciones de seguridad, y prácticas de cultura de prevención, autoprotección (chats familiares o vecinales, inteligencia social), denuncia ciudadana y utilización de mecanismos alternativos de solución de controversias.

La prevención situacional modifica el entorno físico para propiciar convivencia y cohesión social; disminuye factores de riesgo que facilitan fenómenos de violencia y delincuencia, mediante el mejoramiento y la regulación de planeación territorial y desarrollo urbano, rural, ambiental, industrial, incluidos los sistemas de transporte público y de vigilancia; uso de nuevas tecnologías; medidas encaminadas a disminuir la disponibilidad de medios facilitadores de violencia a cargo de autoridad municipal, principalmente.

La prevención psicosocial busca incidir en las motivaciones individuales hacia violencia o condiciones criminógenas con referencia a individuos, familia, escuela y comunidad -incluye programas formativos en habilidades para la vida, atención inmediata a víctimas en términos del impacto emocional y el proceso legal, velando por sus derechos y su seguridad en forma prioritaria-.  En todos estos ámbitos vale la participación ciudadana.

Estas ideas están previstas en una Ley General desde 2012; parte de políticas, programas y acciones exigibles a autoridades para reducir factores de riesgo de violencia y delincuencia y para combatir causas que las generan.

Toca les exijamos rendición de cuentas, empezando por las municipales y estatales, a las que también toca formar policías, base de la pirámide en materia de seguridad para realizar tareas preventivas con información de inteligencia social y criminal –al tener mayor contacto con la comunidad-, así como plantear intervenciones preventivas exitosas.  Y necesitamos aparatos de persecución criminal confiables porque funcionen para esclarecer hechos y ofrecer justicia.

¿Qué harás tú?

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