Inició un nuevo año con expectativas, ilusiones incertidumbres, decepciones y
temores diversos respecto a nuestro futuro inmediato. Soy de quienes no habiendo
votado por López Obrador queremos pensar lo haga bien como presidente, nos
convendría a todos. Pero como terminó mes inicial puso en riesgo la oportunidad de
iniciar los cambios de fondo que requiere el país en seguridad, educación, salud,
federalismo o estado de Derecho; y podemos acabar peor.

El primer mes ha sido desastroso. Refiramos algunas de sus decisiones: cancelar aeropuerto de Texcoco que nos costará cientos de miles de millones de dólares que pagaremos a tenedores de bonos con recursos públicos -impuestos (primer “Fobaproa” de este gobierno)- y los distraerá de atención a más pobres. Militarización permanente del país con Guardia nacional (ya aparecieron retenes en diversos puntos del estado) no solo viola Constitución y recomendaciones de organismos de derechos humanos, será ineficaz porque investigación policial indispensable de delitos no se hace con soldados en las calles y su visión autoritaria y centralista ignora responsabilidades de estados y municipios en tareas de seguridad.

Sin estudios de impacto ambiental ni concursos -solo con babosa consulta a la Madre tierra-, ya inició Tren Maya con sus constructores favoritos: viola leyes, genera daños ambientales, corrupción y burlas dentro y fuera del país. Canceló la reforma educativa y devolvió privilegios a impresentable Elba Esther Gordillo y sindicatos afectando calidad de enseñanza de nuestros niños y jóvenes; y su secretario de educación, Esteban Moctezuma remató: “instruiremos en saber copiar porque eso es trabajar en equipo”. Muerte de gobernadora de Puebla y su esposo lo exhibió: sexenios pasados se empeñó en sembrar sospechas de Presidentes en turno por siniestros similares, ahora le rebotaron y no tuvo valor para encarar reclamos acudiendo a ceremonia fúnebre, envió a su secretaria de
gobernación. Anuncia que el Ejército toma Refinería de Salamanca pero perdona a
huachicoleros, violando otra vez protesta de cumplir y hacer cumplir la
Constitución y marginando Procuraduría y Poder Judicial, agravando impunidad.

El 50% de crédito en la tasa del IVA en la frontera que recién firmó solo beneficia a intermediarios del proceso productivo o comercial, no al pueblo que adquiera bienes o servicios sujetos a IVA cuya tasa sigue en 16%, pretendiendo engañar.

Presupuesto del 2019 aprobado como en el viejo PRI, con diputados sumisos al
Ejecutivo, sordos y ciegos a exigencias ciudadanas y del federalismo, e incumpliendo promesa reiterada de campaña de bajar gasolinas: habrá “gansolinazo” este enero por más que digan solo aumenta la inflación. Canceló el Seguro Popular que tiene en desasosiego a los sectores más vulnerables del país.

Además de miles de trabajadores despedidos sin indemnización. El discurso presidencial
como en campaña: intolerante a la crítica, polarizante, sordo o majadero con quienes opinan diferente, maniqueo. No ha presentado un programa de gobierno, solo repite ofertas de campaña omitiendo estrategias reales, viables, concretas contra violencias y delincuencias, sobre federalismo hacendario, cuidado del medio ambiente o de fortalecimiento de capacidades de ministerios públicos y jueces locales y federales, entre problemas por atender.

“El mundo es la maraña de asuntos en que el hombre está, quiera o no,
enredado, y el hombre, quiera o no, se halla consignado a nadar en ese mar de
asuntos y obligado sin remedio a que todo eso le importe… lo que no nos impone
en cada instante una única acción o hacer, sino varios posibles y nos deja
cruelmente entregados a nuestra iniciativa e inspiración; por tanto, a nuestra
responsabilidad” (Ortega y Gasset).

Es creciente la toma de conciencia ciudadana sobre que todos vamos en el mismo barco; deseos de que la tripulación conduzca al barco con pericia y nos lleve a buen puerto prevalecen, pero dudas razonables luego de lo narrado son entendibles.

Mi maestro de sociología en la Libre, Don Isaac Guzmán Valdivia, luego de descalificar a futurólogos y sus profecías distinguía la investigación y análisis de alternativas de los líderes para decidir con probables consecuencias. Y  estableció tres ejes modernos como punto de partida y alrededor de los cuales gira la atención de problemas sociales de nuestro tiempo: 1) Conducción pluralista de sociedad pluralista: Ésta en su conjunto puede tomar rumbo según lo determinen numerosísimos grupos institucionalizados, visibles e invisibles, y sus dirigentes. El Presidente carece de idea del pluralismo de sociedad actual y piensa que conducción la ejerce exclusiva y excluyentemente poder público como en el
pasado; desconoce actualidad de una dirección social pluralista -lo mismo de grupos que buscan intereses particulares que articulados al bien público general, nacionales que transnacionales, desarticulados o no-. Sociedad civil de organizaciones como la actual tiene densidades insospechadas frente a óptica vieja, de años 70s de siglo pasado desde la que ve el Presidente López; se le llama democracia participativa, antídoto para autoritarismo o autócratas. El presidente es sordo y ciego para otras perspectivas diferentes a la personalísima propia y sus compañeros de viaje no tiene el temple para hacerle ver.

2) Administración horizontal, con equipos directivos. Después de Segunda
Guerra mundial se generó cultura organizacional de conducción en equipo,
horizontal, no unipersonal o vertical principalmente, y más allá de la misma
empresa. Y 3), la política, entendida no solo como la conducción ejercida por los
órganos del poder público, sino también la acción de grupos organizados frente al
poder del Estado para modificar el orden por éste definido, buscando articular la
diversidad y prevalezca el bien común. Ideas de soberanía o independencia son
nociones hoy en crisis dada la globalización que vivimos.

Estos tres ejes dan perspectiva para obtener asideros con los cuales evaluar la conducción actual, obsoleta, autócrata del país, visto mes inicial. Ocupamos conducción demócrata.
Sospechosismo ya alcanzó al presidente. Adoptemos perspicacia, no suspicacia, como forma de ser ciudadanos responsables, previendo razonablemente curso de acontecimientos fundado en orden causal de hechos que pueden o deben ocurrir. Que no haya ilusos para que no haya desilusionados.

¡Ánimo ciudadano en 2019! Para saber asumir responsabilidades de demócratas,
unidad irreductible o insumo fundamental e insustituible de toda democracia que
funcione.

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